Ahora es cuando llega el momento en el que todo va tomando conciencia de su propia labor en esa obra maestra que es el tapiz de la vida, emergiendo en hilos de luminosa existencia, lo que felizmente ya canta como realidad en el corazón de Totalidad.
Y, así, al extenderse por fuentes, afluentes y cañerías, agua sanadora demostró ser, pues quien la bebía entraba en sintonía con esa armonía y su mente se volvía receptiva a la conexión con todo lo demás. De forma que todos pudieron constatar y celebrar que la laguna, en su intención de ayudar al roble en su crecimiento y potencialidad, se ayudó a sí misma encontrando su más pura sonoridad y, al extenderse, ayudó a entrar en sintonía a todo lo que la recibía.
En sus convites no sólo hacían las delicias del paladar de los participantes con sus variopintas y concéntricas tartas y tortas de frutas y especias, sino que, sobre todo, animaban; es decir, evocaban el alma de la comunidad con la sonoridad de sus cuencos y ayudaban a encontrar nuevos órdenes, equilibrios, acuerdos y concordias en los círculos de afecto, camaradería y amistad que con sus melodías promovían.
Y en ese afán por pasar de la categoría de roble estrellado contra el suelo a la de roble estrellado mirando al cielo, por coronado en su copa con una estrella, mientras seguía siendo un imponente roble bien enraizado en la tierra, consiguió no sólo a sus antepasados honrar y a toda la grandeza de su especie reivindicar, sino que al sentirse digno de realizar su misión, muchos a su alrededor en ese mismo objetivo pudieron colaborar, aportar sus dones y, por lo tanto, desarrollar sus cualidades más especiales.
Un círculo blanco y dorado que los meteorólogos explicaban como fenómeno atmosférico denominado “gloria matinal”, pero que el corazón de quien lo admiraba en ese momento y lugar interpretaba como vislumbre de totalidad en el que, al igual que todos los colores, los sueños de todos y el sueño de la comunidad encontraban posibilidad. Y el circular arco iris que formaba parte de esa gloria, confundiéndose con los tirabuzones de Emma, se veía como camino de realización para todos sus anhelos; es decir, portentoso plan de acción que a todos servía de inspiración. Ese momento quedaba enmarcado en tan preciosa luminosidad que parecía un feliz vislumbre de eternidad.
Tal concierto, ya desde el momento de los ensayos, además de un precioso evento que reunía en Sintonía a participantes de todo tipo y condición, estaba siendo una bendición, pues esas voces unidas ayudaron al lago a modificar su frecuencia de vibración hasta sintonizar con la paz que en su fondo cantaba y que Sirena Serena había sabido escuchar.

De todo lo que tu corazón quiere ver, ¿qué es lo que ya estás pudiendo contemplar?
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¿Qué es lo que ha empezado a fructificar?
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¿Qué hay de nuevo para honrar y admirar?
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¿Algo en ti, antes desorientado, ha encontrado su sitio, su valor y su función?
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¿Has logrado desarrollar alguna capacidad hasta ahora sin emplear?
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¿En qué aspectos eres ya el cambio que en tu mundo quieres ver?
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¿Percibes tú vida en continua expansión?
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¿Qué sueños se están haciendo realidad?

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Si tienes respuesta positiva para alguna de estas cuestiones, eso ya es motivo de celebración, pues quiere decir que más vida ha salido a la luz; y organizar una fiesta al estilo del clan tiene por objeto celebrar la vida naciente, que siempre es luz cuando la conciencia la contempla, vibrando al compás del corazón.
Comenzaste este lúdico recorrido preguntando a tu alma niña: ¿Qué es lo que, en nuestra vida, aún está esperando a ser? Y has ido dando la bienvenida a todo lo que en este recreo ha querido participar, afirmándote en la intención de apoyar el despliegue de la vida en todo su potencial.
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¿Estás en disposición de celebrar toda la energía que has sido capaz de reunir, armonizar y compartir?
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¿Aprecias la abundancia de la vida en su trama de colaboración?
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¿Honras su poder creador?
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¿Sientes júbilo al contemplar los sueños que han logrado alcanzar su más elevada expresión?
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¿Reconocoes y agradeces todo lo que ha colaborado en la consecución de esos deseos?
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¿Estás abierto a recibir el presente que guarda cada instante?

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Convocando en ti, a cada uno de los miembros del clan, has activado nuevas frecuencias de vibración acordes con tu personal evolución. Y jugando a desarrollar con confianza, paciencia y perseverancia el plan multicolor, estás promoviendo que tu paisaje existencial sea una espiral de energía que vibra más en sintonía con la visión de tu soñada realidad.
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Además...

Y enlaces sobre ...

Recuerda recordar que, en tu conciencia de ser, a los dos lados de tu piel todo está en camino jugando a manifestar su máximo potencial.
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"Lo que el corazón quiere contemplar"

Capítulo 14: Una singular fiesta
Más allá del cuerpo, del sol y de las estrellas; más allá de todo lo que ves, y, sin embargo, en cierta forma familiar para ti, hay un arco de luz, dorada que al contemplarlo se extiende hasta volverse un círculo enorme y luminoso. El círculo se llena de luz ante tus ojos, sus bordes desaparecen y lo que había dentro deja de estar contenido. Su luz se expande y lo envuelve todo extendiéndose hasta el infinito y brillando eternamente sin interrupción ni límites de ninguna clase. Dentro de ella todo está unido en una continuidad perfecta. Es imposible imaginar que puede haber algo que no está dentro de ella pues no hay lugar del que esta luz esté ausente.
Un Curso de Milagros

Ahora es cuando llega el momento en el que todo va tomando conciencia de su propia labor en esa obra maestra que es el tapiz de la vida, emergiendo en hilos de luminosa existencia, lo que felizmente ya canta como realidad en el corazón de Totalidad.

Y así es mi misión contarlo para dejar constancia del juego de la infinita creación en su gloriosa expansión. También es aquí donde el clan se da cuenta de mi presencia y de que se están uniendo a la comunidad y colaborando en su misión seres de todas las dimensiones, y no únicamente en referencia a sus distintos tamaños, sino a sus inesperados lugares de procedencia.

No se hubieran dado cuenta de estas afluencias e influencias si la peculiar celebración que estaban organizando no hubiera constado de un movimiento de reconocimiento, agradecimiento y apreciación. Tal fiesta, que decidieron seguir denominando, como antaño, la Celebración de la Luz Naciente, quiso el clan que se realizara especialmente en honor del roble y la laguna, ya que su llamada de auxilio había propiciado su encuentro y su hermanamiento en Sintonía. Por eso también querían que esa fiesta incluyera dos momentos especiales: uno en el que todos cantaran a una alrededor de la laguna y otro en el que el roble fuera coronado con una estrella en el momento de la aparición de las primeras luces del alba. Y, además, el clan quería que en esa celebración se honrasen también los sueños, que paso a paso se estaban viendo cumplidos, y se tuvieran en cuenta, con gratitud, los beneficios de estar perseverando en tales empeños.

Como ya sabes, dentro del plan multicolor el deseo del tarjetón era recitado cada amanecer por todo el clan a modo de meditación, y también ese texto fue el estribillo que eligieron para cantar todos a una, alrededor del lago que ya estaba volviendo a ser laguna, mientras agradecían todo lo que esas palabras representaban para los que en ese coro participaban. Tal concierto, ya desde el momento de los ensayos, además de un precioso evento que reunía en Sintonía a participantes de todo tipo y condición, estaba siendo una bendición, pues esas voces unidas ayudaron al lago a modificar su frecuencia de vibración hasta sintonizar con la paz que en su fondo cantaba y que Sirena Serena había sabido escuchar.

Y, así, al extenderse por fuentes, afluentes y cañerías, agua sanadora demostró ser, pues quien la bebía entraba en sintonía con esa armonía y su mente se volvía receptiva a la conexión con todo lo demás. De forma que todos pudieron constatar y celebrar que la laguna, en su intención de ayudar al roble en su crecimiento y potencialidad, se ayudó a sí misma encontrando su más pura sonoridad y, al extenderse, ayudó a entrar en sintonía a todo lo que la recibía. Además, siendo que las aguas del lago llegaban a lo más profundo del subsuelo a la vez que, envueltas en nubes, alcanzaban las más altas cumbres, se puede decir que todo quedó bajo la influencia de su frecuencia, incluyendo aspectos de la vida que la retina no logra percibir pero el corazón presiente y con agradecimiento su influencia acepta sonriente.

También tengo que subrayar que cuando en la asamblea se habló de organizar tal celebración, las Maribrujillas se pusieron especialmente contentas, ya que se sabían expertas organizando fiestas. En sus convites no sólo hacían las delicias del paladar de los participantes con sus variopintas y concéntricas tartas y tortas de frutas y especias, sino que, sobre todo, animaban; es decir, evocaban el alma de la comunidad con la sonoridad de sus cuencos y ayudaban a encontrar nuevos órdenes, equilibrios, acuerdos y concordias en los círculos de afecto, camaradería y amistad que con sus melodías promovían. Además, como gustaban de asentarse en la cabellera de Emma, y esta bailaba en las ramas de todas las alturas del árbol roble, las Maribrujillas, con sus mágicas frecuencias de vibración y sus masajes en forma de cosquillas, invitaban a participar a seres de todas las dimensiones.

Por eso, en esta particular fiesta, igual que gemas de todos los colores colgaban de las ramas del roble y tiras de brillantes dones lo adornaban con lazos y rosetones, también pudo adivinarse, a veces verse, en algunas ocasiones intuirse y en los momentos de más armonía sentirse, una gran variedad de radiantes y sabias energías. Almas ascendidas, maestros y maestras de reconocidas escuelas espirituales, criaturas de noble intención y real distinción, arcángeles y seres alados de todo tipo formando parte de la celebración, como forma parte el silencio de una canción, o el espacio en blanco rodeando las palabras de una narración, o el vacío necesario para que se teja con hilos de realidad uno de los felices sueños de Totalidad.

Además, has de saber que cuando Roble Estrellado escuchó el anhelo del armario de Diminuta Máxima comprendió lo que sus antepasados representaban, y esta comprensión le revitalizó y dio un sentido tal a ese anhelo suyo de ser roble estrellado que sus raíces, su tronco, sus ramas, sus frutos y hasta sus sombras se pusieron manos a la obra, llegando al punto de sudar tinta en el empeño y, como consecuencia, de las agallas de su corteza brotaron sustancias que permitieron que las letras de esta historia se escribieran y pudiera ahora yo decirte que sé de buena tinta todos estos detalles.

Y en ese afán por pasar de la categoría de roble estrellado contra el suelo a la de roble estrellado mirando al cielo, por coronado en su copa con una estrella, mientras seguía siendo un imponente roble bien enraizado en la tierra, consiguió no sólo a sus antepasados honrar y a toda la grandeza de su especie reivindicar, sino que al sentirse digno de realizar su misión, muchos a su alrededor en ese mismo objetivo pudieron colaborar, aportar sus dones y, por lo tanto, desarrollar sus cualidades más especiales.

En este punto es importante explicar que, por unanimidad, el clan decidió que fuera Diminuta Máxima la que en el momento principal de la fiesta subiera hasta la copa del roble para colocar la estrella en la corona de la dríada reina, ya que esa inocencia que Diminuta Máxima había guardado en su corazón, además de su estrella, era la que había convertido esta aventura en un camino de jubiloso encuentro. La inocencia y esa primera manifestación de unidad que es siempre la generosidad de un corazón que intuye que el interés de otro es también su propia motivación.

Además, en ese bendito instante en el que la más bajita alcanzaba la altura máxima, todos los que en esta fiesta participaban sintieron que ascendían con ella, pues Diminuta Máxima a lo más alto llegaba gracias a que todos estaban en Sintonía, manteniéndose en su sitio y cumpliendo su función. Esa frecuencia de vibración era un eco del deseo de amistad que Ogro Logro entendía como una forma de amable desprendimiento y divertida solidaridad, donde todo contaba encontrando su valor en la combinación con todo lo demás. Como consecuencia, fluyeron nuevos canales de abundancia y, en correspondencia, cada miembro del clan aprendió a considerar digno de estimación lo que aún no comprendía pero su corazón intuía que tenía en alguna dimensión su particular contribución.

Por otra parte, puedo decirte que Emma logró cumplir su sueño de bailar en medio de la luz blanca que abarca todos los colores, pues como colofón del singular ritual, como antaño se contaba que sucedía, se pudo divisar una gloria en el cielo brillar. Un círculo blanco y dorado que los meteorólogos explicaban como fenómeno atmosférico denominado “gloria matinal”, pero que el corazón de quien lo admiraba en ese momento y lugar interpretaba como vislumbre de totalidad en el que, al igual que todos los colores, los sueños de todos y el sueño de la comunidad encontraban posibilidad.

Y el circular arco iris que formaba parte de esa gloria, confundiéndose con los tirabuzones de Emma, se veía como camino de realización para todos sus anhelos; es decir, portentoso plan de acción que a todos servía de inspiración. Ese momento quedaba enmarcado en tan preciosa luminosidad que parecía un feliz vislumbre de eternidad.

Así que al punto de esa celebración, todo en Sintonía parecía ya funcionar teniendo en cuenta la condición que al principio de esta narración te contaba que sucedía en el prodigioso reino de Todo lo que Es. Esa condición que al entrar en Sintonía ya se percibía y que decía: todo lo que es posible tiene que serlo, permitiendo y colaborando a que todo lo demás también lo sea.

Posiblemente, por estar vibrando así fue que Diminuta Máxima en los días en los que preparaban la fiesta comenzó a recordar un anhelo que, según a sus compañeros de clan explicó, no sabía que se hubiera realizado y ni tan siquiera había podido ayudar en su resolución. Se trataba del anhelo de los apuntes que querían convertirse en un relato con final feliz; a decir de esos apuntes, un cuento que acaba bien y, ya de paso, un cuento bien acabado.

Diminuta Máxima les explicó que en el tiempo en el que empezó a escuchar los deseos de los elementos insatisfechos de su biblioteca, al querer apoyar el anhelo de esos apuntes, no pudo hacerlo, pues dentro de la carpeta donde se suponía que estaban contenidos, en vez de los apuntes encontró la carta que todos ya conocían. También Diminuta Máxima les mencionó que tal asunto había recordado al ver al árbol roble sudar tinta, no al estilo de un calamar, pero sí emitiendo sustancias que algunos entendidos en artes gráficas coincidían en considerar estupenda materia prima que, tras adecuados tratamientos, se podría utilizar para escribir.

¿Quizás el árbol roble, ahora que conocía su misión y que estaba dispuesto a protagonizar el sueño de algunos de los de su especie, quería que toda esta experiencia se pudiera inmortalizar en las páginas de un relato? Si encontrara esos apuntes, podría ofrecerles ser el manuscrito de esta historia y, además, participar en un final que aseguraba ser colorín colorado, haciendo alusión al plan multicolor, y también estar lleno de compartida felicidad.

Diminuta Máxima les confesó, además, que cuando encontró la carta pensó que quien la había escrito posiblemente habría cogido tales notas y, dado que era quien había escrito el deseo del tarjetón, quizás también tendría en cuenta y apoyaría el sueño de esos apuntes.

InspirAcción
Celebrando la luz naciente
¡Por mi amor y esperanza te insto a que no repudies el héroe que hay en tu alma! ¡Permanece fiel a tu más elevada esperanza!
Fredrich Nietzsche

Comenzaste este lúdico recorrido preguntando a tu alma niña: ¿Qué es lo que, en nuestra vida, aún está esperando a ser? Y has ido dando la bienvenida a todo lo que en este recreo ha querido participar, afirmándote en la intención de apoyar el despliegue de la vida en todo su potencial.

Convocando en ti, a cada uno de los miembros del clan, has activado nuevas frecuencias de vibración acordes con tu personal evolución. Y jugando a desarrollar con confianza, paciencia y perseverancia el plan multicolor, estás promoviendo que tu paisaje existencial sea una espiral de energía que vibra más en sintonía con la visión de tu soñada realidad.

Es tiempo de celebrar y agradecer. De todo lo que tu corazón quiere ver, ¿qué es lo que ya estás pudiendo contemplar? ¿Qué es lo que ha empezado a fructificar? ¿Qué hay de nuevo para honrar y admirar? ¿Algo en ti, antes desorientado, ha encontrado su sitio, su valor y su función? ¿Has logrado desarrollar alguna capacidad hasta ahora sin emplear? ¿En qué aspectos eres ya el cambio que en tu mundo quieres ver? ¿Percibes tú vida en continua expansión? ¿Qué sueños se están haciendo realidad?

Si tienes respuesta positiva para alguna de estas cuestiones, eso ya es motivo de celebración, pues quiere decir que más vida ha salido a la luz; y organizar una fiesta al estilo del clan tiene por objeto celebrar la vida naciente, que siempre es luz cuando la conciencia la contempla, vibrando al compás del corazón.

Una buena forma de comenzar tu particular fiesta es detallando en tu cuaderno de apuntes los motivos del evento; es decir, todos y cada uno de los aspectos de tu soñada realidad que ya se están empezando a manifestar. Sea un proyecto postergado que está siendo realizado, una situación estancada fluyendo en libertad, una cualidad que se empieza a desarrollar o, en general, todo aquello que, en tu conciencia de ser, estás pudiendo ver crecer y evolucionar.

Anota, además, todo lo que consideras que ha colaborado en la manifestación de esos deseos. Incluye en este repaso lo visible y lo invisible, lo que te resulte obvio y también todo aquello que únicamente creas adivinar. Con esta percepción te pones en la vibración del clan que aprendió a considerar digno de estimación lo que aún no comprendía pero su corazón intuía que tenía en alguna dimensión su particular contribución

Aprecia igualmente todo lo aprendido al dar vida en tu vida a cada uno de los miembros del clan, aspectos de ti cuyas energías, en el camino hacia la realización de tus sueños, has sabido reunir, armonizar y compartir.

Y destaca también, en tus apuntes, tu apoyo y aportación a la consecución de los sueños de los demás.

Que en el conjunto de esta evocación quede representada la abundancia de la vida en su trama de colaboración, donde todo cuenta encontrando su valor en la combinación con todo lo demás.

Tras esta reflexión te sugiero continuar con la siguiente meditación, a realizar, si es posible, frente a una ventana, al despuntar las primeras luces del alba:

Siéntate con la espalda erguida, los pies firmemente apoyados en el suelo y los ojos cerrados. Lleva tu atención al ritmo de tu respiración y sigue su compás mientras mantienes la intención de ir llegando al fondo de tu ser.

Después de unos minutos haciéndolo así, imagínate el árbol y la laguna de tu paisaje interior. Ese árbol hunde sus raíces hasta llegar al corazón de la madre tierra, que le ofrece sus recursos incondicionalmente. Ese roble también eleva sus ramas contemplando el corazón del padre sol, que le ofrece su luz sin condición. Y a imagen y semejanza de la tierra y el sol, las cristalinas aguas de tu laguna interior, vibrando en amor incondicional, convocan al encuentro en sintonía para apoyar el crecimiento y la evolución en mutua colaboración.

Tras un rato sosteniendo esa visión, mientras sigues consciente de tu respiración, comienza a recordar uno a uno tus motivos de celebración.

Después imagina que colocas tu estrella en lo más alto de tu árbol roble simbolizando así que esos aspectos de tu experiencia que estaban esperando a ser, ahora, con plena conciencia de realización, entonan un agradecido “Yo soy”. Recuerda cuanta vida ha participado en la manifestación de tan dichosas experiencias, siente todo el poder acumulado en esa pasión existencial y honra, con un sentimiento de celebración, el avance de la vida en colaboración hacia más elevadas frecuencias de vibración.

De la mano de tu alma niña, trocitos de sueños han logrado alcanzar su más elevada expresión y en tu conciencia de ser nueva vida puede ser honrada, admirada y celebrada. La intención de ese movimiento siempre es amor por la vida, amor por su expansión, amor por el proceso de creación, amor por la canción que canta cada corazón y por el canto común, canto en unión, al comprobar que todo puede ser permitiendo y colaborando a que todo lo demás también lo sea.

Así, tu estrella del alma encuentra su natural ubicación, dándole a tu árbol interior la posibilidad de saber qué sentido tiene ser lo que es. Para apoyar esa comprensión puedes recitar en silencio la siguiente afirmación: Igual que el firmamento abarca a todas las estrellas y éstas, expandiendo su luz, iluminan la bóveda celeste, también a todas las criaturas, en una red de luz, un principio de amor sustenta hasta que ellas mismas se transforman en manantial de amor y más red de luminosa vida crean.

Como final de esta meditación, abre los ojos, quédate un rato contemplando el amanecer, aprecia toda la belleza de la creación y pon tu ánimo en disposición de disfrutar de tu fiesta de la luz naciente.

Planifica el día a tu manera, según tus gustos y tus circunstancias, procurando que queden incluidas actividades en las que puedas honrar y agradecer, y momentos en los que compartas lo que sabes, lo que sientes, lo que tienes y lo que eres.

En este sentido te sugerimos elaborar un pastel. Elige tu tarta preferida pero antes de comenzar a cocinarla, para ubicarte en la perspectiva que te ayude a vibrar en alegría, gratitud y celebración, lee la siguiente reflexión como introducción a tu receta particular:

Mantener jubilosamente la visión del pastel que se quiere cocinar mientras se rompen algunos huevos, se baten juntos con la miel y se van machacando almendras en el almirez.

No habría motivación para realizar estas acciones si no tuviéramos clara la visión del deseado pastel, pero tampoco no se podría manifestar ese objetivo final si quisiéramos que, en el proceso, todo se mantuviera igual.

Para disfrutar del delicioso resultado, hay que apoyar en su transformación a todo aquello que quiere participar en esta lúdica misión, sea una clara de huevo deseando experimentarse a punto de nieve, sea un cacillo de miel queriendo desaparecer como tal y mostrarse únicamente como aroma en el pastel o sea una almendra, que unida a muchas almendras más, quiere ser masa fina junto a las yemas y la miel.

Cambios que facilitan que, a su alrededor, algo encuentre nuevas formas de ser y con esa expansión se apoye el avance, desde la creatividad y la colaboración, hasta la plena manifestación de la soñada visión.

Después, cocina la tarta que prefieras, compártela, cómete una buena porción, agradece todo lo que ha colaborado a llevar a buen término este delicioso momento y siente como en ti la vida toda, incluido ese pastel, sigue su evolución.

Recuerda, además, jugar a “animar”, es decir, a invocar el alma de la comunidad. Hacerlo significa encontrar armonía, paz, entusiasmo y alegría en tu interior, y transmitir esa frecuencia hasta convocar en los demás la misma vibración.

Al igual que en tu interior has ido permitiendo que se hagan presentes nuevas energías en la forma de tu particular clan, afírmate en tu intención de que esta fiesta sea un círculo abierto de camaradería que celebre la expansión de la trama de la vida en su totalidad.

Recuerda recordar que, en tu conciencia de ser, a los dos lados de tu piel todo está en camino jugando a manifestar su máximo potencial.

Asegúrate, además, de mantenerte en disposición de disfrutar y abierto a recibir el presente que guarda cada instante.

Y así como desde el amanecer te has dedicado a conmemorar la vida expandida a tu través, te sugiero, en este día de fiesta, reservar un espacio al anochecer para revisar el tramo de camino recorrido y, observando las huellas de ese sendero, encontrar más profundo sentido a todo lo vivido.

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