"Lo que el corazón quiere contemplar"

Capítulo 16: Vivir en Sintonía
A veces., por supuesto., usted sonríe. Y no importa lo linda., o lo fea., lo vieja, o lo joven., lo mucho, o lo poco, que usted realment sea. Sonríe. Cual si fuese una revelación (… )Sonríe. Y usted nace. Asume el mundo. Mira. Sin mirar. Indefensa. Desnuda. Transparente. Y a lo mejor. Si la sonrisa viene de muy, de muy adentro, usted puede llorar. Sencillamente (…) Entonces su sonrisa. Si todavía existe. Se vuelve un arco iris Mario Benedetti

Una vez más, aquí estoy, frente al mar y sobre las arenas de mi vida. Como la marea de cada nuevo día, ha sido posible volver y volver a empezar.

A veces, por supuesto, sonrío. Y no importa lo linda o lo fea, lo joven o vieja, lo mucho o lo poco que en apariencia sea. Sonrío al contemplar cómo, sincrónicamente, algunos aspectos de mi vida se van entrelazando como los restos de sucesivos naufragios, material útil para nuevas travesías.

Esta vez ha sido la niña de las secretas certezas la que ha marcado el rumbo, y yo he estado, en cada paso, presente a su lado. Hemos entrado en sintonía y en esa frecuencia de vibración quiero mantenerme recordando siempre su inocencia, en la que todo cabe y todo brilla, naciendo transparente. Así, quizás y a lo mejor, como les sucedió a todos los miembros del clan en el relato para el que ya he encontrado feliz culminación, un día de estos, si mi sonrisa aún existe y sale de muy adentro, se vuelva un arco iris.

Ola a ola… caracola.

InspirAcción
Jugando en tu recreo
“… al borde de la playa,
y, poco a poco, me fue dando sueño,
y aquí estoy durmiendo al borde,
al borde de despertar.”
Gloria Fuertes

Jugando a ser, en este recreo compartido, has ido hacia dentro, has llegado más allá, has vuelto al centro, has descendido hasta el fondo y has subido a lo más alto. Incluso has ido más atrás y te has marchado muy lejos. Has sido en toda dimensión, pues es así como suele suceder cuando jugamos a ser, como las olas y el mar.

Siendo ola hay que ser océano a la vez. Y ¿quién sabe dónde empieza cada uno a ser lo que es? , ¿quién puede decir cuánto tiempo tarda cada cual en dejar esa forma de ser? Ola y océano son, sin contar con el tiempo y la distancia entre ellos dos. Por eso te convoqué a jugar conmigo en la playa. Para aprender de las olas y de las caracolas.

Creo que la vida, como el mar a las olas, extiende su poder creador a quien la abraza sin prejuicios y así abraza tu alma niña, lade las secretas certezas. En ese abrazo todo cabe, todo brilla y todo se recrea.

Sea cual sea el tiempo y el lugar en el que estés, con ella puedes contar para jugar a ser.

Empieza escuchando una caracola marina. Caracola que al cantarte lo que canta el fondo del mar, imaginas que, desde su aurea proporción, está cantando a coro con la vida, que sigue teniendo ganas de jugar.

Y así, consciente de este lúdico y cósmico trajín, juega a soñar y en ese sueño, juega a despertar.

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