Vacío de ropas el baúl y colocado bajo la ventana de su habituación, Estrella había comenzado a usarlo como espacio para acurrucarse; y una noche, admirando el estrellado firmamento, se preguntó una vez más: ¿cómo brillo yo?, ¿qué tipo de estrella soy? Ante esas preguntas se sintió incómoda y empezó a revolverse dentro del cofre, pues aún no tenía respuestas. Al así moverse descubrió un doble fondo en su baúl y, al abrirlo, encontró en su interior un libro de tapas doradas con una inscripción que decía: “Trajes de luz con los que el alma se hace visible y brilla como una estrella”.
Se visualizó con un precioso traje de alegre confianza al que le añadió uno broche de fe, un chaleco de paciencia y un pañuelo de esperanza. Luego siguió con un vaporoso vestido tejido a base de divertidos pensamientos y centelleantes flecos de risas. Y al jugar de esta manera descubrió que no solo conseguía imaginarse con esa sutil apariencia sino, lo más importante, sentirse así. Comprendió que ese misterioso libro describía lo que cada cual puede encontrar en el baúl de su corazón y las variopintas formas de vestirse de felicidad que puede crear a partir de ese infinito material.
Comprobó que le resultaba muy divertido vislumbrar los trajes de luz con que se mostraba vestida el alma de los demás, cuando ella les contemplaba desde el corazón.
Nunca olvides añadir a tu ánimo un flexible cinturón hecho de cintas de confianza espiritual y un anillo de fe, que los demás advertirán cuando te observen señalándoles, no por el potencial que aún no han llegado a desplegar sino porque adivinas el brillo de su alma jugando a manifestar su luz.
Jugando a ser Estrella aprendes que es necesario el vacio para manifestar la forma, que también la oscuridad sirve para que la luz pueda resplandecer más, y disfrutas activando las energías más acordes con tu propósito vital.

¿Qué experimento cuando me visualizo protagonizando mis sueños?
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¿En esas felices escenas qué recibo?
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¿Qué doy?
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¿Con qué disfruto?
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¿En qué aspectos se despliega mi potencial?
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¿Qué talentos desarrollo?
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¿Qué cualidades manifiesto?
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¿Cómo vibro en la realización del sueño que canta mi corazón?

Jugar a ser al modo de la Estrella de nuestro clan, supone la oportunidad de alcanzar la frecuencia de vibración que está en sintonía con tu particular misión. Es jugar a ser, aquí y ahora, el primer elemento coherente con ese sueño feliz que tu corazón quiere ver convertido en realidad.

¿Cuáles han sido los momentos más inspiradores de tu vida?
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¿Qué matices de luz transmitías siendo protagonista de esas experiencias.?
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¿En qué otros momentos te has sentido igual?

Toma conciencia de cuanta vida ha participado en la manifestación de tan dichosos episodios; siente todo el poder acumulado en esa pasión existencial; y honra, con un sentimiento de celebración, el avance de la vida, en colaboración, hacia más elevadas frecuencias de vibración.
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Además...

Y enlaces sobre ...

También puedes jugar a imaginar todo aquello que abarca tu experiencia, vestido de luz, habiendo encontrado, su sueño, feliz culminación.
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"Lo que el corazón quiere contemplar"

Capítulo 11: Estrella y el baúl de la abundancia
Lo que dejamos atrás y lo que nos espera más adelante son minucias comparadas con lo que nos espera en nuestro interior.
Ralph Waldo Emerson

Como quizás ya supones, esa famosa modista que tanto gusta en el bosque también forma parte de nuestro clan, habiendo descendido por el color índigo del arco iris y habiendo traído consigo un gran amor por la luz, sea cuando luce blanca o de todos los colores. Ha olvidado este aterrizaje, sin embargo; se recuerda desde siempre creyendo ser una niña cuya luz nadie veía. Ya en ese tiempo la llamaban Estrella, y haciendo honor a su nombre deseaba brillar intensamente; pero dudaba de su resplandor, pues su familia, muy aficionada a la televisión, sólo parecía mirar, escuchar y aplaudir lo que aparecía brillando en pantalla.

En un principio creyó que la solución sería convertirse en una estrella televisiva. Con esa esperanza y ese objetivo fue pasando el tiempo hasta que un día su madre le anunció que venía a visitarles tía Telesfora, afamada actriz de telenovelas, lo que a Estrella le pareció una estupenda posibilidad para aprender todo lo que se ha de saber si se quiere triunfar en televisión. Sin embargo, con la llegada de tía Telesfora aparecieron cosas muy importantes en su vida, pero no las respuestas que esperaba. En realidad, lo más destacado que se presentó fueron una desilusión y un antiguo y precioso arcón.

En cuanto al baúl, pronto comprobó que estaba lleno de ropa. Tía Telesfora había supuesto que a Estrella le gustaría recibir como regalo algunos de los vestidos que había lucido en sus películas. Y lo cierto es que poniéndose esos trajes logró la admiración familiar durante algunos ratos, aunque también se dio cuenta y aquí vino la desilusión, que no la veían a ella sino a los personajes que representaban esos disfraces. Además, conforme pasó el tiempo, los ropajes se fueron ajando y junto a ese desgaste también se le fueron quitando a Estrella las ganas de ser una estrella televisiva.

Pero sucedió algo que cambió el rumbo de esta historia. Vacío de ropas el baúl y colocado bajo la ventana de su habituación, Estrella había comenzado a usarlo como espacio para acurrucarse; y una noche, admirando el estrellado firmamento, se preguntó una vez más: ¿cómo brillo yo?, ¿qué tipo de estrella soy? Ante esas preguntas se sintió incómoda y empezó a revolverse dentro del cofre, pues aún no tenía respuestas. Al así moverse descubrió un doble fondo en su baúl y, al abrirlo, encontró en su interior un libro de tapas doradas con una inscripción que decía: “Trajes de luz con los que el alma se hace visible y brilla como una estrella”.

Aquel título le pareció muy misterioso, y también le resultaron muy sorprendentes los nombres de los capítulos que describían cosas como: “Traje de amor incondicional”, “Vestido de gala modelo serena simpatía”, “Pijama a rayas de inocencia”, “Conjunto de invierno línea perseverante determinación”, etc. Y una sección final en la que había dibujos de originales complementos como volantes de alegría, bolsillos de valor, botones de ternura o corpiños de bondad.

Estrella sabía que el arcón había pertenecido a su bisabuela Feli, reconocida modista en otros tiempos, así que pensó que quizás ese libro era un álbum de recuerdos de trajes realmente distinguidos y, mientras lo hojeaba, pensó cómo sería vestirse así. Se visualizó con un precioso traje de alegre confianza al que le añadió uno broche de fe, un chaleco de paciencia y un pañuelo de esperanza. Luego siguió con un vaporoso vestido tejido a base de divertidos pensamientos y centelleantes flecos de risas. Y al jugar de esta manera descubrió que no solo conseguía imaginarse con esa sutil apariencia sino, lo más importante, sentirse así. Comprendió que ese misterioso libro describía lo que cada cual puede encontrar en el baúl de su corazón y las variopintas formas de vestirse de felicidad que puede crear a partir de ese infinito material.

Después de esta experiencia, Estrella también comenzó a imaginar, detrás de las apariencias más grises de los demás, destellos de brillantes atuendos. Logró ver unas preciosas mangas de coraje y valentía en su padre, dónde antes sólo veía arrugas de cansancio. Y también descubrió un elegante cinturón de plata con incrustaciones de paciencia y perseverancia alrededor del talle de su madre, donde antes había visto únicamente pliegues de aburrida rutina. Le encantó adivinar el divertido sombrero de fieltro del novio de su hermana —hecho de optimismo y buen humor—, el delantal de diligencia y generosidad de su maestra, o la suave corbata de certera intuición de su hermano mayor.

Comprobó que le resultaba muy divertido vislumbrar los trajes de luz con que se mostraba vestida el alma de los demás, cuando ella les contemplaba desde el corazón. Y desde esta disposición, cuando veía a alguien triste o desanimado, hablando de todo lo que le faltaba para poder ser feliz, Estrella buscaba en su interior sentimientos de compasión y solidaridad; y vestida así, le enseñaba el libro dorado y, si se lo permitía, le ayudaba a encontrar el doble fondo de su propio baúl donde descubría los recursos necesarios para vestirse de plenitud.

Le fue resultando tan apasionante esta actividad que consideró que había descubierto su vocación: enseñar a confeccionar luminosos ropajes para las almas que quieren mostrarse brillando como lo que son, estrellas llenas de luz, aunque no salgan en la televisión. Inspirada actividad que a su vez le ayudó a comprobar con satisfacción que su propio resplandor, lo vieran o no los demás, siempre estaba ahí. Como sucedía con las estrellas que contemplaba con admiración desde la ventana de su habitación.

Con estos antecedentes, no te extrañará que el cónclave del bosque avisara a Estrella para vestir al roble, ya que, sabiendo que su sueño era ser roble estrellado, supusieron que quizás su alma quisiera un traje de luz, vestido propio de los astros o cuerpos celestes. Con ello podría hacer honor a su nombre y mostrarse como un iluminado árbol, roble y estrellado.

InspirAcción
Atuendos radiantes
Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.
Salomón, rey bíblico de Israel, en Proverbios 23:7

Jugar a ser al modo de la Estrella de nuestro clan, supone la oportunidad de alcanzar la frecuencia de vibración que está en sintonía con tu particular misión. Es jugar a ser, aquí y ahora, el primer elemento coherente con ese sueño feliz que tu corazón quiere ver convertido en realidad.

Si has de formar parte de esa gozosa manifestación tienes que mantenerte en su entonación. Con ese propósito, contemplando el collage de tu soñada realidad, te invito a ampliar las descripciones que ya tienes escritas en tu cuaderno de apuntes, respondiendo a las siguientes interrogantes: ¿En esas felices escenas qué experimento? ¿Qué recibo? ¿Qué doy? ¿Con qué disfruto? ¿En qué aspectos se despliega mi potencial? ¿Qué talentos desarrollo? ¿Qué cualidades manifiesto? ¿Cómo vibro en la realización del sueño que canta mi corazón?

Después, con los ojos cerrados, visualízate una vez más protagonizando alguna de esas escenas; capta el sentimiento asociado a tu deseo realizado y, cuando tengas clara esa visión y estés vibrando en su más intensa luz, estrecha en tus manos la estrella que, desde el comienzo de este juego, es símbolo de tu radiante y expansiva realización.

Haz ese gesto con la profunda intención de anclar en tu conciencia ese sentimiento de realización en los matices que para ti tenga tal frecuencia de vibración.

Si tienes dificultad para actualizar algún aspecto que forma parte de tu feliz visión, empieza por preguntarte: ¿En algún momento de mi vida lucí tal atuendo? Juega a recordar cuando te sentiste así y evoca ese recuerdo hasta que te des cuenta que, aquí y ahora, te estás sintiendo igual. Además, abraza tu estrella, y que el bienestar que inspira esa feliz evocación quede anclado también en ella. Hazlo así con toda sensación que quieras recuperar.

Después estrena una nueva sección en tu cuaderno y, consciente de estar tratando asuntos de alta costura vital, titúlala: Trajes de luz con los que el alma se hace visible y brilla como una estrella. Describe en este espacio los momentos más inspiradores de tu vida y los matices de luz que transmitías siendo protagonista de esas experiencias. Juega a repasar esas vivencias y a abrazar tu estrella cada vez que notes alguna resistencia a permitir que un profundo bienestar fluya a tu través.

También, cada vez que escribas en esa sección de tu cuaderno, toma conciencia de cuanta vida ha participado en la manifestación de tan dichosos episodios; siente todo el poder acumulado en esa pasión existencial; y honra, con un sentimiento de celebración, el avance de la vida, en colaboración, hacia más elevadas frecuencias de vibración.

Desde ese sentimiento también puedes jugar a imaginar todo aquello que abarca tu experiencia, vestido de luz, habiendo encontrado, su sueño, feliz culminación. Lo podrás contemplar de esta manera si tu atención queda enfocada en las costuras de inocencia y en la etiqueta de respeto y dignidad que, por derecho de nacimiento, cada cual lleva en su interior.

Para ayudarte en este empeño, nunca olvides añadir a tu ánimo un flexible cinturón hecho de cintas de confianza espiritual y un anillo de fe, que los demás advertirán cuando te observen señalándoles, no por el potencial que aún no han llegado a desplegar sino porque adivinas el brillo de su alma jugando a manifestar su luz.

Esta disposición resulta fenomenal para jugar a volver al centro. Juego que, además de esta actitud interior, implica realizar la siguiente meditación: Busca un lugar tranquilo, cierra los ojos y toma conciencia del ritmo de tu respiración. Luego lleva tu atención al centro energético de tu corazón, y con cada respiración imagina que entras en sintonía con la amorosa vibración de ese círculo cordial. Después de un rato haciéndolo así, recita en silencio, y con convicción, la siguiente intención dedicada a todo lo que quiere jugar a ser en tu experiencia vital:

Tomo conciencia de lo que soy y, en el espacio y el tiempo, mis movimientos lo manifiestan.

Entro en sintonía con lo que mi corazón quiere contemplar y en coherencia total, mi huella dibuja el mandala de mi propósito vital.

Danzando así, en mi conciencia de ser, se reflejan tres círculos de plenitud: el círculo espiritual, el círculo del corazón y el círculo vital. En el primero, brillo en paz; en el segundo, alumbro con amor; y en el tercero, ilumino desde la alegría, la gratitud y el ánimo de celebración.

Después, haz lo que tengas que hacer manteniéndote en la vibración de esos tres círculos. Empieza buscando, en la circunstancia que afrontes, algún motivo de celebración y, por pequeño que sea, siente gratitud. Luego disponte a vivir esa situación con alegría de ser; afrontándola, en la medida que te sea posible, con ternura, sencillez y sentido del humor. Abraza esa experiencia con todo el amor que logres sentir y siéntete en paz por haber puesto en este momento tu mejor voluntad.

Te sugiero poner en práctica esta meditación cada vez que adviertas incoherencia y desarmonía en tu interior o a tu alrededor.

Estés dónde estés y hagas lo que hagas, durante tu jornada, honra tu existencia y agradece el camino que te lleva, el sueño que te lleva y el alma que te anima. Contempla con consideración lo que a tu alrededor, por pequeño que sea, también sueña, y juega a transmitir confianza, compromiso y esperanza,

Teniendo en cuenta esta manera de confeccionar tu particular traje de luz, aprendes a transformar en adecuados atuendos vitales los vibrantes patrones de los sueños que quieres protagonizar.

Entendiendo, además, que las radiantes tonalidades de ese ropaje existencial también han de incluir matices de menor luminosidad, que habrá sido necesario experimentar para, en el contraste, como sucede con algunos astros en la oscuridad de la noche, identificar el brillo de tu estrella personal.

Para facilitar esta percepción, te propongo salir de paseo. Busca un lugar tranquilo; y camina un rato observando todos tus movimientos y comprobando que al caminar das un paso en el vacio mientras con el otro te afirmas más. Sería imposible andar si no aceptaras experimentar esa porción de vacío o si lo quisieras eliminar de tu camino, consiguiendo con ello únicamente bloquear tu avance.

Jugando a ser Estrella aprendes que es necesario el vacio para manifestar la forma, que también la oscuridad sirve para que la luz pueda resplandecer más, y disfrutas activando las energías más acordes con tu propósito vital.

Y si esa misión personal aún no aparece clara en tu conciencia, o no ves la relación de tu propósito con el propósito de todo lo demás, es un momento ideal para aprender al sintonizar con el ángel y el duende que están esperando vibrar en ti. Ellos son los únicos miembros del clan que aún te quedan por conocer, y con ellos se abre la posibilidad de completa reunión y profundo avance en la tarea de recordar tu esencial identidad y el sentido de tu caminar.

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