Entonces Hada Letrada tiene que pedir a las letras amotinadas que tengan confianza, un poco de paciencia y que no juzguen cada palabra por separado, sino que esperen a verla en su lugar dentro del relato del que va a formar parte. “¡Al final todas terminaréis comprendiendo que sois importantes y significativas!”, les asegura, y así suele insistir hasta conseguir que la mano del artista logre escribir.
Y así llegamos al momento en que, por fin, Ángel Serafín volvió radiante de su última misión, pues en sus manos llevaba un manuscrito que la historia de todo el clan relataba, y además una carta que les iba a ayudar a darse cuenta de que todo cuenta en esa celebración que es la vida, aunque sólo así se perciba cuando se ha descubierto que cada particular latido es la pulsación de un sólo corazón que palpita en el centro de Todo lo que Es.
Como ya te dije anteriormente, aunque tú no me veas y yo sólo te adivine, creo que respiramos juntas y hay un mismo entusiasmo que nos guía. Por eso quiero contarte lo que ahora voy a explicarte, ya que quiero que te des cuenta que como tu nombre indica, por pequeño que sea, todo sueña; y al despertar siendo una totalidad comprende que lo diminuto también es máximo, aunque para reconocerse haya tenido que soñar que era algo insignificante que buscaba encontrar su sitio, su valor y su función; y ese viaje de búsqueda le permite comprobar que hasta soñar y despertar forman parte de una misma jubilosa experiencia de Totalidad.
Tú te quedaste guardando el sueño y toda la energía que íbamos a necesitar para volver a encontrarnos, retomar esos apuntes y, acompañándote, escribir en ellos la crónica de tu periplo. Yo tuve que recorrer el camino que me permitió transformarme en la mujer adulta que pudiera dar apoyo y desarrollo al sueño en el que somos una.
Como ya te expliqué al comienzo, este es un cuento que está yendo a tu encuentro, pues en cada quien que se reconoce dando vida a este clan está esa alma niña que quiere, por fin, ser protagonista. Y está el árbol de la vida y el territorio del corazón que, llamando a sintonía, anhela que todos a su alrededor canten a una.
Siendo que, además, aun en el sueño del olvido todo a coro cantará a tu oído la canción de tu alma, la que aprendiste de niño, la que canta el sueño que aún no se ha cumplido. Y cantaremos así hasta cantar contigo en un común despertar agradecido.
Jugar a contemplar el tramo recorrido es una manera de ir descubriendo los contornos de ese misterio que es tu Onda Encantada de la Vida. Una onda en la que ya nada es lo que parece sino lo que aparece cuando todo se encuentra y se reconoce en la onda más grande de la vida.

¿Qué has aprendido?
* * * * * *
¿En qué aspectos te has expandido?
* * * * * *
¿Has percibido situaciones aparentemente negativas que finalmente han facilitado tu evolución?
* * * * * *
¿Te has reconciliado con algun capítulo antes rechazado de tu vida?
* * * * * *
¿Qué te ha sorprendido?
* * * * * *
¿Qué aspectos imprevistos han sido beneficiosos?
* * * * * *
¿Qué retos has afrontado?
* * * * * *
¿Se han transformado o desvanecido algunos sueños?
* * * * * *
¿Han surgido nuevos deseos?
* * * * * *
¿Qué maravillas has presenciado?
* * * * * *
¿Quién te ha enseñado y en qué forma lo ha hecho?
* * * * * *
¿Qué ha quedado liberado?
* * * * * *
¿En qué has colaborado?
* * * * * *
¿Qué tipo de huellas has dejado en tu camino?

Jugando dentro de este cuento y siguiendo ese transitar, en tu experiencia, lo más profundo se ha encontrado con lo más alto y lo más denso con lo más excelso, habiéndose promovido esta unión por el deseo de expansión que implica un anterior paso de amorosa integración y la percepción de nuevas formas de interrelación. Círculos abiertos e integrados en otros círculos mayores que, al incluir la dimensión vertical, se muestran como armoniosas espirales en cuyo transitar todo lo que es puede evolucionar particularmente y como totalidad.
Entrada al blog
Jugar a contemplar desde esta perspectiva el tramo recorrido es una manera de ir descubriendo los contornos de ese misterio que es tu Onda Encantada de la Vida. Una onda en la que ya nada es lo que parece sino lo que aparece cuando todo se encuentra y se reconoce en la onda más grande de la vida.
Entrada al blog

¿Has ampliado tu conciencia de ser?
* * * * * *
¿Tienes más conciencia de las infinitas dimensiones implicadas en toda situación?
* * * * * *
¿Percibes más voluntad de realización?
* * * * * *
¿Más alegría, entusiasmo y confianza?
* * * * * *
¿Puedes sentirte vida en jubilosa expansión?

Entrada al blog

Además...

Y enlaces sobre ...

Entrada al blog
Juega a recordar que eres Totalidad y cuentas con una mágica chistera, espacio de tu conciencia en el que puedes observar lo que está queriendo ser y contemplarlo también, saliendo sonriente, sabiéndose colaborador y participante de una Onda Encantada de la Vida, brillante sueño en viaje hacia su manifestación más feliz.
Entrada al blog

"Lo que el corazón quiere contemplar"

Capítulo 15: El sueño en el que somos una
Nuestra presencia interior es un poder que no conoce dificultad alguna,. Pero nos toca a nosotros ejercer ese poder mediante la dirección consciente de nuestra atención y nuestra intención.
Michael Brown

Cuando Diminuta Máxima compartió con los demás sus cavilaciones sobre los apuntes extraviados, Teo les habló de mí.

—Quiero proponer al clan —les dijo— que Ángel Serafín vuelva a salir en vuelo rasante con el objetivo de encontrar letras, palabras, frases, párrafos o cualquier rastro de relato con apariencia de estar perdido o inacabado. También pudiera ser que directamente encuentre a Hada Letrada entre las nubes, y entonces podemos solicitar su ayuda, pues muchos de los que me han contado preciosas historias aseguraban haber notado su inspiradora presencia al redactar. Y me puedo imaginar que, si quien escribió la carta está intentando completar el relato, Hada Letrada se mantendrá cerca y estará encantada de colaborar en esta misión.

Todo el clan aplaudió la idea, pero Ángel Serafín, antes de despegar, quiso saber algo más del hada con quien se tendría que encontrar.

—Dame algunos datos más —pidió el ángel al duende—, y así antes la podré localizar.

—Hada Letrada, según algunas crónicas relatan, es un ser que no tiene los pies en el suelo —comenzó explicando Teo y continuó—. Tiene los pies en los sueños y la cabeza en las nubes, excepto los días en que el sol lo ilumina todo y sus cabellos se confunden con los rayos de luz. Esos días, Hada Letrada tiene su cabeza en el mismo cielo. En esas jornadas de iluminación clara y radiante, juega a recoger palabras al vuelo, y con ellas carga sus mágicas herramientas que no son otra cosa que todo tipo de lápices, bolígrafos y plumas estilográficas, algunas de las cuales gustan de chupar tinta, quizás del tipo de la que suda el roble.

Ella se encarga de reunir las letras, agruparlas por palabras, asentarlas en forma de pensamientos, hilvanarlas en historias y finalmente transportarlas con sus herramientas, con el consentimiento del alma de escritores y artistas, a los folios, blocs, libretas y cuadernos, en donde, en principio, toman forma de notas y apuntes. Claro que para llevar a buen término esta labor, Hada Letrada tiene que entusiasmar a las letras que encuentra por ahí, dándoles un motivo para embarcarse con ella en tal viaje, y lo logra aportándoles un propósito común que siempre les resulta interesante: formar parte de un relato apasionante.

En alguna ocasión, Hada Letrada encuentra letras que vagan juntas pero no unidas, pues no se les ocurre qué pueden lograr asociándose. Creen que no tienen nada que ofrecerse las unas a las otras hasta que Hada Letrada pasa junto a ellas y les invita a subirse en sus herramientas. Allí les da una primera alegría al presentarles a otras letras que aún tampoco han encontrado un lugar en el mundo de las palabras. Luego el hada les informa que van a poner manos a la obra porque alguna mano artista ha pedido su inspiración; y les dice también que están a punto de nacer y hacer historia, literalmente hablando, que por otra parte es la única forma de hablar que utiliza Hada Letrada. En ese momento es cuando les indica que han de reunirse formando grupos y, en este punto, a veces llegan los problemas porque hay palabras que tienen mucho prestigio y todas las letras quieren formar parte de ellas; pero también hay palabras sobre las que pesa muy mala prensa y con ellas no hay vocal o consonante que quiera involucrarse. Como consecuencia, al oponer las letras resistencia, el bolígrafo no logra escribir nada, y este parón resulta muy frustrante hasta para las hojas de papel que anhelan pasar pronto de la anónima identidad de folio a la prestigiosa de manuscrito.

Entonces Hada Letrada tiene que pedir a las letras amotinadas que tengan confianza, un poco de paciencia y que no juzguen cada palabra por separado, sino que esperen a verla en su lugar dentro del relato del que va a formar parte. “¡Al final todas terminaréis comprendiendo que sois importantes y significativas!”, les asegura, y así suele insistir hasta conseguir que la mano del artista logre escribir.

Al escuchar esta explicación de Teo, todo el clan sintió mucha emoción y ayudaron a preparar el viaje al ángel Serafín para tener cuanto antes noticias de mí, de frases errantes o de quien pudiera tener en su mano los inacabados apuntes.

Y siendo que tú estás leyendo este cuento, ha tenido que suceder también que alguien lo escribiera y, sí, ¡este relato es en lo que se han convertido aquellos folios perdidos!, pues en esa búsqueda de letras y mano escritora que forma parte de mis tareas como hada letrada encontré a quien en la biblioteca de Diminuta Máxima cambió carta por apuntes.

En esa dimensión en la que se unen anhelos, intenciones e inspiraciones—y es también donde toman sustento las raíces de todas las acciones y donde, por ser ya territorio de la maravilla llamada Totalidad, no se puede trazar una línea clara entre lo que se piensa, lo que se siente y lo que se experimenta, pues ahí todo se aúna— fue naciendo este misterio que estoy relatando y que dentro de la espiral del tiempo aparece como Onda Encantada de la Vida. Una onda en la que ya nada es lo que parece sino lo que aparece cuando todo se encuentra y se reconoce en la onda más grande de la vida

.

Y así llegamos al momento en que, por fin, Ángel Serafín volvió radiante de su última misión, pues en sus manos llevaba un manuscrito que la historia de todo el clan relataba, y además una carta que les iba a ayudar a darse cuenta de que todo cuenta en esa celebración que es la vida, aunque sólo así se perciba cuando se ha descubierto que cada particular latido es la pulsación de un sólo corazón que palpita en el centro de Todo lo que Es.

Dicha carta, como en el primer mensaje recibido por Diminuta Máxima, venía encabezada con el título Los dictados de mi corazón y comenzaba haciendo alusión a aquella primera misiva. Tal relación a nadie del clan extrañó, pues tras la lectura de los apuntes ya finalizados y en la historia del clan transformados, todos sabían que estaban participando en una Onda Encantada de la Vida y eso significa tomar conciencia de las infinitas dimensiones de toda creación y ahí, aún cuando mucho no se comprenda, se le da espacio en el corazón. Ahora que la carta vas a leerla tú, te pido también la misma disposición:

Querida, como te expliqué en mi primera carta, desde que sé de tu existencia me he sentido embargada, más que nunca, de una energía mezcla de entusiasmo, creatividad y alegría de ser. Y me sigue gustando pensar que tú respiras mientras yo celebro ese aliento abrazando la vida con todos sus anhelos; especialmente, como te explicaba entonces, los sueños olvidados o proscritos.

Siguiendo la estela de esa intención he ayudado a unos viejos apuntes a transformarse en el relato que has leído y, como has comprobado, lo he podido hacer porque he estado contigo, permitiéndote vivir la vida que has elegido, y que a su vez me ha permitido a mí encontrar mi camino y atender un deseo que sólo contando contigo ha encontrado sentido

.

Yo también, como tú, algunas dimensiones de la existencia sólo llego a intuirlas, pero las aprecio y cuento con ellas como cuento con el aire que respiro o la sangre de mis venas. Tú estás en una de esas frecuencias que no llego a ver pero, por estimarla tanto, puedo imaginar y sentir. Y aún más, por esa estimación puedo armonizar con esa vibración y, entrando en sintonía, a la vez que estoy aquí estar también ahí.

Como ya te dije anteriormente, aunque tú no me veas y yo sólo te adivine, creo que respiramos juntas y hay un mismo entusiasmo que nos guía. Por eso quiero contarte lo que ahora voy a explicarte, ya que quiero que te des cuenta que como tu nombre indica, por pequeño que sea, todo sueña; y al despertar siendo una totalidad comprende que lo diminuto también es máximo, aunque para reconocerse haya tenido que soñar que era algo insignificante que buscaba encontrar su sitio, su valor y su función; y ese viaje de búsqueda le permite comprobar que hasta soñar y despertar forman parte de una misma jubilosa experiencia de Totalidad.

Como decía Benedetti, un poeta que admiro mucho, en uno de sus versos: “la fundación de un recuerdo… no es como fundar una ciudad,… sino más bien como fundar un sueño", y creo saber en qué recuerdo tú y yo fundamos un mismo anhelo.

Y es que he encontrado un momento en mi memoria en el que aparece una niña de siete años entusiasmada por los libros, los cuadernos, los lápices y las tareas que significasen leer, escribir e imaginar. Está sentada apoyada sobre la mesa de una cocina y trata de convertir un cuaderno con las hojas en blanco en un libro o, mejor dicho, en el comienzo, el marco, el preámbulo de un libro, ya que tiene la idea de que aquellas primeras hojas son lo más importante y, si se consigue ese primer paso, lo demás irá sobre ruedas. No tiene ni siquiera pensado un argumento, ni piensa si aquello va a ser un cuento, una novela o una biografía… Su idea es conseguir que las dos primeras hojas de ese cuaderno presenten el mismo aspecto que las de un libro; es decir, que aparezca un título, un autor y los datos de fechas, ciudad o país en el que se ha realizado esa obra.

Está emocionada porque ha copiado de otro libro todo lo referente a explicaciones sobre edición, derechos de autor y también ha escrito correctamente su nombre y apellidos. Está viviendo ese momento como algo extremadamente excitante. Le apasiona lo que está haciendo. Entonces, en ese recuerdo y en el marco de la puerta de la cocina, aparecen otras dos personas que identifico como la madre y la abuela de esa niña, a quienes entusiasmada enseña todo lo que ha preparado.

Y en ese momento, ante las risas y los comentarios que no llega a entender, la niña siente confusión y la respuesta de esas personas la vive como angustiosamente frustrante. Se siente sola y avergonzada de haber mostrado su sueño.

Durante años he creído que ese episodio dejó en mí una huella negativa, mellando mi confianza en aquellos impulsos profundos que te mueven a la acción con la fuerza de un deseo, de una pasión o de una vocación. Ahora, sin embargo, he comprendido que justamente partir de aquel momento nuestro camino quedó consolidado aunque tú y yo ahí nos separamos.

Tú te quedaste guardando el sueño y toda la energía que íbamos a necesitar para volver a encontrarnos, retomar esos apuntes y, acompañándote, escribir en ellos la crónica de tu periplo. Yo tuve que recorrer el camino que me permitió transformarme en la mujer adulta que pudiera dar apoyo y desarrollo al sueño en el que somos una.

En la época de ese recuerdo, al menos en el ambiente en el que crecía esa niña, no se tomaban muy en serio los deseos. No había tiempo para atender sino aquello que era útil para un chato bienestar y, más allá de ese límite, el miedo a ser diferente y ser juzgado por ello hacía estragos.

Por eso quizás quedó grabado con más fuerza y determinación el anhelo que tú y yo compartimos: escuchar a quien tenga un sueño, ofrecerle una mirada comprensiva, lúcida y amorosa, y ayudarle a encontrar en sí mismo las habilidades y capacidades necesarias para hacer realidad ese deseo. Porque aún demasiada gente no encuentra con quien compartir sin miedo su visión. Demasiada gente no tiene aún a su lado a quien sabe ver la grandeza de su alma, más allá de sus aparentes errores o aciertos.

Quizás entonces ya decidimos, aunque nos costó un tiempo descubrirlo, que íbamos a ayudar a otros a escribir esa primera página en la que se pone el título y el autor y uno se permite sentirse sereno protagonista de su propia vida.

Ahora sé que estamos juntas en ese intento, y eso también me une a quien encuentro por el camino, pues tras ese impulso que es un sentimiento humano y solidario, está siempre ese niño que todos somos y que aún sueña, como si quisiera colaborar en la tarea de dar forma a todos los sueños y que todos pudieran ver el suyo. Otra vez en palabras de Benedetti: ‘con una mirada que no se avergüence de su reveladora, efímera, insustituible luz’.

Tú me has enseñado que eso es posible y en tu honor he dado forma de libro a los olvidados apuntes. Libro que al acabarlo lo veo como un mapa de un estado de ser, cartografía de un territorio donde siempre puedo encontrarte. Así que podemos decir que ahora ya tienes esos mapas que fueron el primer motivo de tu búsqueda; y yo me quedo con la certeza de que tú, vestida de inocencia y plenitud, estás siempre presente en Todo lo que Es, vibrando en una jubilosa llamada a Sintonía.

No sé cuánto duró el silencio emocionado en el que todo el clan nos sentimos unidos tras escuchar el contenido de este mensaje, pero ese silencio acabó con una sonrisa multicolor que abarcó todo lo que vibraba en Sintonía.

Y así es como esta historia termina, aunque también es como eternamente puede comenzar desde lo más diminuto, que es lo que contemplamos como individual, hasta lo máximo que reconocemos en comunidad, pues siempre estamos dentro del enigmático reino de Todo lo que Es, siendo Totalidad jugando a descubrirse, reconocerse y considerarse con estima.

Como ya te expliqué al comienzo, este es un cuento que está yendo a tu encuentro, pues en cada quien que se reconoce dando vida a este clan está esa alma niña que quiere, por fin, ser protagonista. Y está el árbol de la vida y el territorio del corazón que, llamando a sintonía, anhela que todos a su alrededor canten a una.

Siendo que, además, aun en el sueño del olvido todo a coro cantará a tu oído la canción de tu alma, la que aprendiste de niño, la que canta el sueño que aún no se ha cumplido. Y cantaremos así hasta cantar contigo en un común despertar agradecido.

InspirAcción
Crónica de tu propia travesía
Un anciano peregrino recorría su camino hacia las montañas en lo más crudo del invierno. De pronto, se puso a llover. Un posadero le preguntó: ¿Cómo has conseguido llegar hasta aquí con este tiempo de perros, buen hombre? Y el anciano respondió alegremente: Mi corazón llegó primero, y al resto de mí le ha sido fácil seguirle.
Anthony De Mello

¿Habrá un lugar así? se preguntó un día Diminuta Máxima, ¿Un lugar en el que se tengan en cuentan los sueños no cumplidos y todo el amor que aún no ha podido ser? ¿Podré encontrar a otros que quieran conmigo ensayar a remontar los vuelos y avivar las brasas del alma cuando se te ha quedado el corazón muy frío? Y mientras se hacía estas preguntas, Diminuta Máxima pensó que si no existía un lugar así valdría la pena crearlo, y eso aún le animó más a ponerse de viaje.

En tu vida, y en cada vida, este tipo de movimiento existencial suscitado por una pasión y una visión marca un propósito vital con el que expandes tu potencial mientras que colaboras con todo lo demás.

Jugando dentro de este cuento y siguiendo ese transitar, en tu experiencia, lo más profundo se ha encontrado con lo más alto y lo más denso con lo más excelso, habiéndose promovido esta unión por el deseo de expansión que implica un anterior paso de amorosa integración y la percepción de nuevas formas de interrelación.

Círculos abiertos e integrados en otros círculos mayores que, al incluir la dimensión vertical, se muestran como armoniosas espirales en cuyo transitar todo lo que es puede evolucionar particularmente y como totalidad.

Itinerario que configura el mapa de un estado de ser que cada cual con su propia paleta de coloridos dones lo ha de pintar, dentro de su propia armonía lo hace sonar y en el dibujo de su personal mandala existencial lo puede reconocer, al avanzar por el territorio del amor incondicional en sintonía con la vida en su totalidad.

Con la intención de ir vislumbrando la estela de tu personal movimiento vital, te sugiero que, para finalizar tu fiesta de la luz naciente, te reserves un rato al anochecer en el que revisando tus apuntes puedas visualizar como se ha ido tejiendo la trama de tu vida, en relación a la realización de tus sueños, desde el comienzo de este juego. A tal fin te propongo abrir una nueva sección en tu cuaderno con el título “Crónica resumen de un tramo del camino”. Escribir ahí, compartiendo mi frecuencia de Hada Letrada, significará permitirte reflexionar sobre el sentido que va adquiriendo tu trayectoria al contemplar unidos, en una mirada retrospectiva, los significativos giros de tu recorrido personal.

Para realizar esta recapitulación conviene que te ubiques en la disposición de poner luz allí dónde hasta ahora sólo veías oscuridad; es decir, partir de una mirada compasiva capaz de encontrar a cada situación su sitio, su valor y su función en el camino de tu evolución. Se trata, igual que yo hago con las palabras, de reunir situaciones que por separado no parezcan determinantes, pero que al contemplarlas juntas, dentro de tu trayectoria vital, puedan descubrirse importantes y significativas.

A continuación te propongo algunas preguntas cuyas respuestas te ayudarán a visualizar el sentido del camino que te lleva, el sueño que te eleva y el alma que te anima: ¿Qué has aprendido? ¿En qué aspectos te has expandido? ¿Has percibido situaciones aparentemente negativas que finalmente han facilitado tu evolución? ¿Te has reconciliado con algun capítulo antes rechazado de tu vida? ¿Qué te ha sorprendido? ¿Qué aspectos imprevistos han sido beneficiosos? ¿Qué retos has afrontado? ¿Se han transformado o desvanecido algunos sueños? ¿Han surgido nuevos deseos? ¿Qué maravillas has presenciado? ¿Quién te ha enseñado y en qué forma lo ha hecho? ¿Qué ha quedado liberado? ¿En qué has colaborado? ¿Qué tipo de huellas has dejado en tu camino?

Jugar a contemplar desde esta perspectiva el tramo recorrido es una manera de ir descubriendo los contornos de ese misterio que es tu Onda Encantada de la Vida. Una onda en la que ya nada es lo que parece sino lo que aparece cuando todo se encuentra y se reconoce en la onda más grande de la vida.

Después, esta crónica de tu propia travesía, episodio del despliegue de la vida a tu través, podrá cumplir su vocación de ser relato inspirador que apoye tu voluntad de realización ante nuevos retos, ya que este es un cuento de nunca acabar en el que, siempre que tengas ganas de jugar, podrás volver a empezar. Y jugando así sentirte unido a quien encuentras por el camino, pues podrás compartir tu recreo con ese niño que todos somos y que aún sueña, como si quisiera colaborar en la tarea de dar forma a todos los sueños.

Desde esa perspectiva, te sugiero completar esa crónica personal redactando una segunda carta a tu alma niña en la que le muestres valoración y reconocimiento por su aportación. De su mano, trocitos de sueños han logrado alcanzar su más elevada expresión y en tu conciencia de ser nueva vida puede ser honrada, admirada y celebrada. Exprésale agradecimiento por darte la posibilidad de comprender que todo cuenta en esta celebración que es la vida, y que eso implica tomar conciencia de las infinitas dimensiones de toda situación y, aún cuando mucho no se comprenda, darle espacio en el corazón.

Al escribirle recuerda con ella que lo diminuto también es máximo, aunque para reconocerse haya tenido que soñar que es algo insignificante que busca encontrar su sitio, su valor y su función, y en ese viaje comprobar que hasta soñar y despertar forman parte de una misma jubilosa experiencia de Totalidad.

Para afirmarte en esa intención y como última actividad en tu día de celebración de la luz naciente, te propongo realizar la siguiente meditación: Inspira profundamente y mantente unos segundos conteniendo la respiración mientras te imaginas, en paz, siendo pura luz blanca. Y a continuación expira tranquilamente, visualizándote, en alegría de ser, siendo un radiante arco iris que acaba de nacer.

Y haciéndolo así, juega a recordar que eres Totalidad y cuentas con una mágica chistera, espacio de tu conciencia en el que puedes observar lo que está queriendo ser y contemplarlo también, saliendo sonriente, sabiéndose colaborador y participante de una Onda Encantada de la Vida, brillante sueño en viaje hacia su manifestación más feliz.

Después de un rato sosteniendo esta visión, vete a dormir y deja que el sueño te embargue manteniendo en tu corazón la intención de despertar sabiéndote la vida entera, jugando a ser, en infinitas formas de manifestación.

Y ahora, a modo de colorín colorado, desde este cuento de encuentro, como portavoz del clan, te comparto nuestro deseo cordial:

Que en este sueño feliz, tu sueño feliz alcance culminación.

Cap. anterior .......... Página principal .......... Cap. siguiente