Si aquí y ahora reconoces, en tu interior, energías que no encuentran adecuados cauces de acción, te va a resultar divertido y liberador vibrar en la frecuencia de esta dragona encendida. Y también te será útil jugar a ser Dragona Candela si hay cambios que quieres hacer en tu vida y están siendo postergados porque no encuentras las fuerzas para su realización. Invitarle a que se haga presente supone tomar conciencia de tu fuego interior, e invocar el amor que arde en el centro de la vida y enciende también tu corazón.
Todo sueño, si sobre la tierra se quiere contemplar, en su horma debe contener, además de una visión, un perseverante plan de acción; en el que paso a paso abundante energía encuentre canalización, y de ser un sueño inmovilizado en la teoría, pueda transformarse en un sueño apasionado movido por la fuerza del espíritu en la vida.
Vibrar cual Dragona Candela te ayudará en ese momento, pues ella ya aprendió cómo sentirse segura y protegida, sin que eso signifique estar encerrada y además adormecida. Tras esa experiencia ella enseña que hay, al menos, dos caminos para abordar con eficacia esa situación: Aprender a amar tu energía antes de calificarla y empezar a mostrarla en cauces creados a partir de la compasión, la empatía y la solidaridad.
En ese momento decidió arriesgarse. Ya estaba harta de estar siempre escondiéndose y de sentirse avergonzada de sí misma, de lo que era y de lo que ardía en su interior. Fue como si las lágrimas de la niña hicieran rebosar el vaso de su propia pena. A partir de ahí, supo lo que tenía que hacer.
No hace falta poner nombre a ese caudal de vitalidad; sólo asómbrate y admira su intensidad. El poder que fluyendo llega, se hace presente en tu conciencia y luego se va. Juega a inspirar y experimentar lo que ocurre. Juega a expirar y experimentarlo también. Juega a recorrer tu cuerpo dejando que esas olas de vida todo lo alcancen. Acepta sentir, sin evaluar, ese energético caudal. Deja que se presente tal y como es; disfruta con la vibración que podrás sentir a tu través.
Entonces le explicaron sus planes y también le hablaron de sus dones y sus limitaciones. Pero lo que más le gustó a Dragona Candela era saber que aquella diminuta criatura tenía unas enormes botas capaces de calzar todos los sueños y los más grandes empeños.

¿Hay algo que pueda entregar a los demás que, a su vez, me permita liberar mi potencial?
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¿Cómo puedo usar mi energía en acciones que, además de promover mi realización, beneficien a los de mi alrededor?
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¿En qué aspectos de mi vida puedo actuar con más libertad, confianza y generosidad?
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¿Estoy apoyando los sueños de los que están a mi alrededor?
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¿Tengo una actitud curiosa y receptiva hacia nuevas oportunidades en las que pueda tener cabida toda mi apasionada energía?

En estos primeros pasos escuchando más y más a tu corazón y apoyando a tus sueños en el viaje hacia su manifestación, ¿has sentido que crecías? Ver lo que tu corazón quiere contemplar tiene sobre todo relación con permitirte ser y con ampliar la conciencia de esa vida en expansión.
Dragona Candela suele decir que le gusta contar su historia para recordar que todos tenemos, en lo más hondo del corazón, el deseo de reivindicar y expresar el propio poder de realización.

¿En qué áreas de tu vida quieres promover más fluidez?
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¿En qué situaciones quieres sentirte más proclive a la acción y a la colaboración?
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¿Qué es lo que, en el día de hoy, quieres hacer motivo de celebración?
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¿Qué admiras, honras y valoras en tu experiencia vital?
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¿Eres consciente de todo el afecto que estás dando y recibiendo?

Deja las preguntas abiertas en tu cuaderno de apuntes hasta que comprendas con satisfacción que no solo ya sabes las respuestas, sino que también tienes ganas de ampliar tu plan de acción y promover su aplicación. Cuando sea así asegúrate que, coherentemente, modificas tu agenda para dar concreta cabida a toda nueva actividad.
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Además...

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Desde esta perspectiva te será fácil moverte con determinación, pasar a la acción con pasión y decisión, vibrando como Dragona Candela, capaz de hacer avanzar en su caminar todo lo que la vida puede abarcar. Camina así unos instantes recordando los pasos que ya estás dando para apoyar a tus sueños en el viaje hacia su más feliz manifestación.
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"Lo que el corazón quiere contemplar"

Capítulo 7: Dragona Candela, dragona encendida
Simplemente tomo la energía que usaría para enfurruñarme y escribo algún blues.
Duke Ellington

Dragona Candela estuvo muy contenta de explicar a Diminuta Máxima y a Perico Periscopio todo lo que recordaba de su historia. Y por mi parte te avanzo que forma parte de nuestro clan, habiendo descendido por el color naranja del arco iris. Quizá es que en ese aterrizaje se bebió toda la luz de esa franja de color, pero el caso es que Dragona Candela expulsa fuego por la boca.

Ahora eso ya no es un grave problema; pero hubo un tiempo en el que la vida de esta dragona era muy fría, paradójicamente, porque tenía demasiado fuego en su interior. Y por ahí empezó su explicación.

Desde pequeña, les dijo Dragona Candela, siempre había escuchado que ese fuego servía para defenderse, porque en ese tiempo había muchos depredadores que querían instalarse en los territorios de los dragones. Pero resultó que de mayor —y hay que precisar que vivió muchos, muchos, muchísimos años, hasta el punto de ser la única superviviente de su especie— se dio cuenta que no necesitaba defenderse, pues ahora era considerada representante de una especieprotegida y se le permitía vivir en un paraje, en medio del cual había un bosque, un parque y un estanque.

Había comprendido que era ella la que podía ser un peligro público, pues un día que estaba muy acatarrada y con continuos estornudos, salió de su garganta tal llamarada que chamuscó todo matorral que la rodeaba. Fue un día lleno de sorpresas desagradables porque, sin tener en cuenta su estado griposo, al poco tiempo le ducharon sin miramientos con agua muy fría. Una vez pasado el primer susto le explicaron que seguía siendo una especie protegida; pero que era costumbre de unos señores llamados bomberos apagar los fuegos con potentes surtidores de agua, denominadas mangueras. Aún con las explicaciones y las disculpas, a partir de ese día, excepto para comer, sentía miedo de abrir la boca. Al no querer hablar prefirió quedarse sola; y solía andar ocultándose entre los zarzales y cerca de la alberca, pues así podía bostezar a gusto y si acaso su boca llameaba y algo se quemaba, tenía para apagar el incipiente incendio todo el agua del estanque.

Un día, una niña que estaba celebrando su cumpleaños con sus amigos y familiares visitó el lugar. Pero cuando llegó el momento de encender las velas del pastel, se dieron cuenta que nadie se había acordado de llevar cerillas, fósforos, ni mechero de ninguna clase. Dragona Candela estaba detrás de unos zarzales, sin atreverse a asomarse mucho pues tenía miedo de asustar; pero cuando vio a la niña llorando porque no tenían ningún tipo de encendedor, pensó que si consiguiera solamente sacar de su boca una llama chiquitina, podría encender las velas del pastel y contener la pena de la niña.

En ese momento decidió arriesgarse. Ya estaba harta de estar siempre escondiéndose y de sentirse avergonzada de sí misma, de lo que era y de lo que ardía en su interior. Fue como si las lágrimas de la niña hicieran rebosar el vaso de su propia pena. A partir de ahí, supo lo que tenía que hacer.

Primero llamó la atención del grupo mostrándose totalmente, con lo que, de momento, el disgusto por no tener cerillas se aplacó un poco, ya que todos querían hacerle fotos y aplaudían su presencia. Entonces empezó a dar saltos como queriendo llamar aún más su atención y comenzó a caminar hacia el estanque. Una vez allí, echó una bocanada de fuego muy grande sobre las aguas, con lo que resultó un espectáculo precioso, aún más especial que los fuegos artificiales, pues eran fuegos naturales.

Luego, como no había expulsado todo el fuego sino que se había quedado unas llamitas, se acercó despacio a la mesa donde habían colocado la tarta de cumpleaños y encendió las cinco velas del pastel. Aquello fue apoteósico; los niños aplaudían a rabiar; todos le pedían que repitiera tal espectáculo, y así fue durante un buen rato motivo de diversión. A tal punto que se puso de moda esa nueva forma de celebrar los aniversarios.

Y así fue, además, como la dragona encontró la manera de transformar lo que antes le parecía terrible; es decir, su fuego interior, convirtiéndolo en algo que podía compartir con los demás y verlos muy contentos. También en esa época le dieron un nombre. Se lo puso la niña del primer cumpleaños que se llamaba Candela, nombre de una lámpara que siempre mantiene una llama ardiente. Desde entonces, además de dragona era la candela del parque.

Tras escuchar su historia, Diminuta Máxima y Perico Periscopio le aplaudieron mucho, pero Dragona Candela les confió que en estos momentos estaban volviendo las dificultades; otra vez le sobraba fuego y se estaba quedando sin agua en el estanque. Pensaba que estaría bien buscar otros lugares donde hubiera más agua, más fiestas, o encontrar más actividades donde poder ser útil canalizando bien toda su energía.

Les explicó que había intentado hacer deporte, pero dado el tamaño de sus zancadas necesitaba tanto espacio para sus caminatas que, sin darse cuenta, había salido del bosque sin avisar y eso había sido, otra vez, motivo de un gran disgusto. En esta ocasión no le habían duchado con un apabullante chorro de agua fría; pero le habían inmovilizado con una red y luego le habían dado una medicina que le había tenido casi una semana adormecida.

Otra vez, sus cuidadores, los que le aseguraban que seguía siendo una especie protegida, le explicaron que todo era por su bien, y que si estaba quietecita no volverían a sujetarla con redes. Pero cuando intentó explicarles que necesitaba moverse para gastar energía, no pudo evitar que saliera fuego de sus fauces y aquellos señores que le protegían volvieron a darle la adormecedora medicina.

Desde entonces estaba pensando y pensando —hasta el punto, en su caso muy natural, de que le ardiera la cabeza— alguna forma de ponerse en marcha y encontrar otros lugares en los que ser una especie protegida no significara ser una especie encerrada en un parque y además adormecida.

—¿Y si te vienes con nosotros de viaje y tú nos llevas encima — preguntó Diminuta Máxima.

Entonces le explicaron sus planes y también le hablaron de sus dones y sus limitaciones. Pero lo que más le gustó a Dragona Candela era saber que aquella diminuta criatura tenía unas enormes botas capaces de calzar todos los sueños y los más grandes empeños.

—Si tú te pones mis botas y nos aúpas en tu espalda, avanzaremos muy rápido —dijo convencida y entusiasmada Diminuta Máxima.

Esa misma tarde probaron si las grandes botas podían servir también de calzado de dragona, y para regocijo de todos vieron que eran de su medida.

Después de esa comprobación decidieron ponerse en marcha; pero Dragona Candela les pidió que antes de partir le ayudaran a recoger unas caracolas que había encontrado en el estanque.

Por la noche, cuando no quedaba nadie en el parque, Dragona Candela había oído un rumor que, saliendo de la alberca, llamó su atención. Y estaba convencida que esas caracolas eran las autoras de esa vibración, que a veces parecía una llamada, a veces una canción; pero en todo caso, escucharlas le producía una preciosa y calmada emoción. Quería llevarse con ella esas caracolas cantantes.

Luego, el niño estirado, la enana criatura, las botas, la estrella, el tarjetón, la carta aparecida, las caracolas cantantes y la dragona de fuego, que calzando las enormes botas se los subió a todos a su lomo, tan campante, se pusieron en marcha, sintiéndose llenos de alegría, determinación y coraje, y muy felices de ser compañeros de viaje.

InspirAcción
Energía, empatía y cauces de acción
La pasión nace del corazón y se manifiesta en forma de optimismo, entusiasmo, conexión emocional, determinación. Alimenta un impulso implacable.
Stephen Covey

Si aquí y ahora reconoces, en tu interior, energías que no encuentran adecuados cauces de acción, te va a resultar divertido y liberador vibrar en la frecuencia de esta dragona encendida. Y también te será útil jugar a ser Dragona Candela si hay cambios que quieres hacer en tu vida y están siendo postergados porque no encuentras las fuerzas para su realización.

Invitarle a que se haga presente supone tomar conciencia de tu fuego interior, e invocar el amor que arde en el centro de la vida y enciende también tu corazón.

Si quieres que ella responda más pronto a tu invitación, hazle saber que tendrá la oportunidad de calzar tu Bota Rebotada, en dónde ya están integrados tus más elevados anhelos. Y dile también que compartes con ella, y con todo el clan, la convicción de que todo sueño, si sobre la tierra se quiere contemplar, en su horma debe contener, además de una visión, un perseverante plan de acción; en el que paso a paso abundante energía encuentre canalización, y de ser un sueño inmovilizado en la teoría, pueda transformarse en un sueño apasionado movido por la fuerza del espíritu en la vida.

Dragona Candela suele decir que le gusta contar su historia para recordar que todos tenemos, en lo más hondo del corazón, el deseo de reivindicar y expresar el propio poder de realización. Y cuando, como en este juego, permitimos conscientemente que este deseo se acreciente, energía antes reprimida va apareciendo; y esto se puede vivir como un proceso alarmante por lo que pueda tener de desbordante.

Vibrar cual Dragona Candela te ayudará en ese momento, pues ella ya aprendió cómo sentirse segura y protegida, sin que eso signifique estar encerrada y además adormecida. Tras esa experiencia ella enseña que hay, al menos, dos caminos para abordar con eficacia esa situación: Aprender a amar tu energía antes de calificarla y empezar a mostrarla en cauces creados a partir de la compasión, la empatía y la solidaridad.

Para avanzar por esos senderos te sugiero buscar un lugar tranquilo y tumbarte boca arriba. Concentra tu atención en tu respiración e imagínate que, con cada inspiración y expiración, escuchas el sonido de las olas que vienen y se van. Sonido que convoca ondas de energía moviéndose por tu cuerpo con vibrante armonía.

No hace falta poner nombre a ese caudal de vitalidad; sólo asómbrate y admira su intensidad. El poder que fluyendo llega, se hace presente en tu conciencia y luego se va. Juega a inspirar y experimentar lo que ocurre. Juega a expirar y experimentarlo también. Juega a recorrer tu cuerpo dejando que esas olas de vida todo lo alcancen. Acepta sentir, sin evaluar, ese energético caudal. Deja que se presente tal y como es; disfruta con la vibración que podrás sentir a tu través.

Luego, levántate, ábrete aún más a ese poder y danza con él. Te puede resultar un buen acompañamiento para este momento, todo tipo de música de percusión, como timbales, tambores y panderos. Suéltate a bailar disfrutando de esa vitalidad.

Añade más fuerza a esta actividad diciendo en voz alta tu nombre una y otra vez, como si estuvieses convocando a reunión a toda la energía albergada en cada aspecto de tu ser.

Hazlo así cada vez que quieras promover más fluidez allí dónde encuentras rigidez, hasta comprobar que te sientes más proclive a la acción, a la colaboración y a la diversión. En este sentido también te puede ayudar dar o tomar un masaje, nadar, moldear barro y cantar, o recitar mientras amasas pan.

Además, al mejor estilo de Dragona Candela, procura mantener encendida una vela de olor en tu hogar, un rato cada día, para recordar que la vida es algo a celebrar. Para ayudarte con esta intención, cada mañana, pregúntate: ¿En el día de hoy qué es lo que voy a hacer motivo de celebración? Elige algo distinto cada vez, entre todo aquello que valores y esté presente en tu experiencia. Y al llegar el anochecer comprueba que has vivido algún momento de admiración, agradecimiento y alegría al encontrarte con aquel aspecto de la vida que has decidido honrar y celebrar.

También, todo el clan te sugiere un ejercicio en el que vas a moverte con un compás que tiene algo de ritual facilitador del avance que estás queriendo experimentar.

En el primer paso se trata de celebrar la posibilidad de mantenerte firme sobre el suelo. Para situarte en esta posición de estabilidad, cual enorme Bota Rebotada, sostente erguido unos momentos, apreciando el presente, sobre el que te apoyas, con un sentimiento de gratitud.

En el segundo movimiento, eleva bien altos tus brazos y que les siga todo tu cuerpo, y también tu mente; sintiéndote Perico Periscopio, celebrando sonriente la visión de nuevos horizontes.

Después, para alcanzar la tercera posición, que es también una disposición, cual Diminuta Máxima escuchando su corazón, abre tus brazos, respira hondo y deja que fluya todo el afecto que estás dando y recibiendo, ahora que caminas consciente de lo que sientes.

Desde esta perspectiva te será fácil moverte con determinación, pasar a la acción con pasión y decisión, vibrando como Dragona Candela, capaz de hacer avanzar en su caminar todo lo que la vida puede abarcar. Camina así unos instantes recordando los pasos que ya estás dando para apoyar a tus sueños en el viaje hacia su más feliz manifestación.

Como final, quédate en silencio, escuchando el sonido de la energía en tu interior.

Repite estos movimientos varias veces acabando con la posición de consciente quietud, tras la cual puedes ir jugando a preguntarte: ¿Cómo puedo usar esta energía en acciones que, además de promover mi realización, beneficien a los de mi alrededor? ¿Hay algo que pueda entregar a los demás que, a su vez, me permita liberar mi potencial? ¿Estoy teniendo una actitud curiosa y receptiva hacia nuevas oportunidades en las que pueda tener cabida toda mi apasionada energía? ¿En qué aspectos de mi vida puedo actuar con más libertad, confianza y generosidad?

Deja las preguntas abiertas en tu cuaderno de apuntes hasta que comprendas con satisfacción que no solo ya sabes las respuestas, sino que también tienes ganas de ampliar tu plan de acción y promover su aplicación. Cuando sea así asegúrate que, coherentemente, modificas tu agenda para dar concreta cabida a toda nueva actividad.

Por último, este puede ser un buen momento para hacer una reflexión. En estos primeros pasos escuchando más y más a tu corazón y apoyando a tus sueños en el viaje hacia su manifestación, ¿has sentido que crecías? Ver lo que tu corazón quiere contemplar tiene sobre todo relación con permitirte ser y con ampliar la conciencia de esa vida en expansión.

Para fomentar esta disposición, a lo largo del día repite con frecuencia, en el silencio de tu corazón, “la canción de la caracola marina”, mientras imaginas que la recitas a coro con unas caracolas cantantes. Caracolas que suenan así para recordarte que hay más vida con ganas de jugar. Al hacerlo de esta manera, afírmate en la intención de abrir más y más tu conciencia de ser a cada aspecto de la vida que quiere manifestarse a tu través.

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