Viajando con tus sueños hacia el horizonte de su realización, estás ampliando tu conciencia de ser y, en tu paisaje existencial, nueva fuerza vital va encontrando cauces de acción para su expansión. Ver lo que tu corazón quiere contemplar tiene relación con permitirte ser y con ampliar la conciencia de esa vida creciendo a tu través.
Es el momento de aplicar, en tu territorio personal, el “plan multicolor” para promover un mayor sentido de autorrealización, contribución y conciencia de unidad. Y hacerlo, imaginando al estilo de la driada reina, que el camino de la vida no traza un estático círculo cerrado, sino círculos abiertos e integrados en otros círculos mayores que, al incluir la dimensión vertical, se muestran como armoniosas espirales, en cuyo transitar todo lo que es puede evolucionar particularmente y como totalidad.
Cual duende alentador, cada vez que intercambias saludos, bienvenidas o abrazos en el silencio de tu corazón, exclama: ¡Que en mi sueño feliz, tu sueño feliz encuentre culminación!. Que ese deseo, desde la disposición a la mutua colaboración, esté bien claro en el dintel de tu mirada, en la puerta de entrada de toda relación y en la ventana de cada tarea en cooperación. Que sea el lema que todos intuyan en tu saludar, que sea la firma de tu sonrisa y el sello de tu amabilidad.
Juega a conseguir que, en tu compañía, todos se sientan grandes al recordarles la grandeza de la vida que canta en su corazón. Ofrece pensamientos “lianas” a quienes quieren jugar contigo a elevar su perspectiva. Comparte tu visión más expandida para que otros sientan curiosidad y quieran ver lo que pueden contemplar, elevándose hasta su más alto propósito vital.
Contando con tu duende alentador, dedica un tiempo cada día a visualizar escenas en las que seas el protagonista de tus sueños en su más feliz manifestación. Mientras lo haces, abraza tu estrella con la intención de anclar el sentimiento asociado a esas visiones. Y repite este gesto cada vez que quieras evocar ese tono vital y conseguir así ser elemento coherente, en el presente, con tan deseada manifestación, y atraer desde esa vibración a todo lo que es afín.
Activando estas frecuencias, todo lo que esté buscando esa misma luz, te verá centellear; te reconocerá y sabrá que está dónde quiere estar, pues en esa vibración sentirá un gran bienestar; reconocerá su sitio, su valor y su función, y se sabrá colaborador en un sueño común.

¿Se ha encaminado tu trayectoria en alguna nueva dirección?
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¿Contemplas tu experiencia desde más amplias perspectivas?
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¿Estás experimentando más sentido de rumbo y propósito?
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¿Has logrado superar alguna antigua limitación?
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¿Te sientes más presente, más auténtico y más vital?
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¿Te diviertes más?
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¿Has encontrado nuevos motivos de gratitud?
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¿Ha surgido un mayor sentido de aportación?

Ahora, con nuevas energías activadas y reunidas en sintonía, puedes apoyar el despliegue de tu más elevada expresión, tu estrella personal, brillando en la frecuencia del sentir de tu corazón.

Como reconstituyente para el ánimo, cuando te encuentres vacío o creas que ya nada te queda, recuerda preguntarte: ¿qué es lo que yo puedo dar? Y organízate para entregar aquello que aparezca como respuesta. Confía en que haciéndolo pasarás de sentirte victima a saberte protagonista movido por la fuerza de tu espíritu, leal militante de la vida. Con esta actitud también estarás cultivando esa disposición de ánimo desde la que se puede contemplar los intereses de otros como tus propios intereses, y sentir el sosiego y la paz interior que proviene de la mutua colaboración.

¿Qué has aprendido en el día de hoy?
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¿Qué has compartido?
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¿Se han encaminado tus acciones en la dirección de tus sueños?
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¿Has apoyado los sueños de los demás?
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¿Te has permitido ser con más libertad?
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¿Te has sentido útil?
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¿Qué aspectos de tu experiencia has honrado hoy?
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¿Has expresado agradecimiento?
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¿A quien has cuidado?
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¿Te has reído?
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¿En qué formas has expresado afecto?
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¿Te han demostrado cariño, respeto o reconocimiento?

Estés dónde estés y hagas lo que hagas, durante tu jornada, honra tu existencia y agradece el camino que te lleva, el sueño que te lleva y el alma que te anima. Contempla con consideración lo que a tu alrededor, por pequeño que sea, también sueña; y juega a transmitir confianza, compromiso y esperanza,
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"Lo que el corazón quiere contemplar"

Capítulo 13: Todo encuentra su sitio, su valor y su función
Algún día cuando los hombres hayan conquistado los vientos, las olas, las mareas y la gravedad, reuniremos para Dios las energías del amor y, entonces, por segunda vez en la historia del mundo, el hombre habrá descubierto el fuego.
Pierre Teilhard de Chardin

Una vez todos reunidos en Sintonía, en el paisaje sucedió algo especial. Y es que en medio de una lluvia fina, como si el mismo cielo apoyara los planes multicolores de la dríada reina, apareció un arco iris a juego con la melena de Emma. Y, sí, has leído bien, he dicho los planes multicolores, pues si cuando Ángel Serafín comenzó su rasante vuelo de búsqueda se había empezado a trabajar en un programa escarlata, ahora que estaba de vuelta ya se habían elaborado programas de todos los colores, que abarcaban una amplia gama de acciones.

Y resultó que habiendo visto que los lazos de la vida les reunían, un interés común les movía, y en ese interés sus particulares sueños se entretejían, se sintieron comunidad, y aunque un vínculo familiar no les unía, decidieron que iban a considerarse un clan y, como tal, un nombre requería. Ese era el asunto a dilucidar en el momento en que en el cielo vieron brillar un arco iris. Y por haberse dado este evento, Clan del Arco Iris decidieron otorgarse como nombramiento. Así que se había formado un clan, con un nombre, una misión y un plan multicolor, y ahora te voy a desvelar cómo todo se resolvió y, cómo en consecuencia, en Sintonía la gloria resplandeció y en una Onda Encantada de la Vida todo vibró.

En esa reunión, Teo mostró su interés en encontrar pronta solución al enigma que presentaba el deseo del árbol. Ese empeño fue apoyado por dríada reina, pues Emma veía que las raíces del roble se volvían a despertar y sus ramas a poblar, y quería tener algunas respuestas para el momento en que el corazón del árbol volviera a recordar su extraño anhelo. Y fueron las palabras que en esa reunión expresó Diminuta Máxima las que pusieron remedio a esa preocupación.

—¿Por qué un roble estrellado que ya lo es iba a sentirse insatisfecho por no haber alcanzado el anhelo de ser un roble estrellado? —se preguntaban todos, confusos ante tal paradoja.

—Quizás —respondió Diminuta Máxima— es que para este árbol, ser roble estrellado significa algo diferente. Y creo que yo tengo la respuesta, pues si he llegado hasta aquí es porque confío en que hay un roble en alguna parte, que como roble estrellado tiene una especial misión que cumplir para todos los de su especie.

Fue entonces cuando Diminuta Máxima explicó la leyenda que tú ya sabes sobre el roble caído, y terminó repitiendo los deseos que el armario le había expresado en su momento:

—Pues bien —les dijo a todos Diminuta Máxima—, quizás este sea el joven roble que logre pasar de la categoría de roble estrellado contra el suelo a la de roble estrellado mirando al cielo, por coronado en su copa con una estrella, mientras sigue siendo un imponente roble bien enraizado en la tierra. Quizás sea este el momento de volver a celebrar juntos la luz naciente. Ahora sabemos esta leyenda, nuestro roble está bien cuidado por la dríada reina, y yo tengo en mi bolsillo una estrella. ¡Aún estamos a tiempo de organizar nuestra particular fiesta!

En ese momento todos los participantes en la reunión rompieron en aplausos, pues comprendieron que esa podía ser la respuesta al enigma y el final feliz que también coronara su labor en Sintonía. Así que hicieron recuento de todos sus dones y anhelos y en función de todos ellos redondearon el programa de acción.

Siguiendo estos acuerdos, Dragona Candela comenzó realizando dos funciones diarias de fuegos naturales sobre el lago, con el fin de templar su helada superficie y también con la intención de atraer curiosos y visitantes, y así colaborar a dar al lugar un aire de fiesta, tal como se contaba que antaño pasaba, cuando allí se reunían a celebrar el paso de las estaciones y a honrar la tierra y todo lo que en ella floreciera.

Dado su inagotable fuego interior, el clan tuvo a bien nombrarla guardiana del fuego sagrado, que quisieron siempre estuviera prendido en medio de ese territorio. Tal título tenía una tarea práctica de mantenimiento de la hoguera, pero sobre todo tenía un valor simbólico cuya transmisión también se encomendaba a Dragona Candela al nombrarla centinela de esa lumbre. Y es que era sagrada esa fogata porque evocaba el poderoso amor que en el centro de la vida ardía y el corazón de toda alma encendía.

Pero además de estas funciones, que formaban parte del programa naranja y amarillo, dentro del programa rojo, del que ya un poco te he explicado antes, también Dragona Candela había de colaborar con Ogro Logro abriendo acequias, sacando tierra acumulada en los pozos, y en otras descomunales tareas que estas dos enormes criaturas realizaban con fortaleza, firmeza y fundamento, siendo que poco a poco comenzó a verse alguna zanja mojada, algún reguero de agua y alguna rana contenta bañándose en una charca.

También quiero subrayar que Dragona Candela seguía calzando a las cariñosamente apodadas Botas Rebotadas, y eso para todo el clan significaba que en todo momento habían de recordar que todo sueño, si sobre la tierra lo querían contemplar, en su horma debía contener, además de una visión, un perseverante plan de acción en el que paso a paso abundante energía encontrase canalización y, dser un sueño inmovilizado en la teoría, pudiera transformarse en un sueño apasionado movido por la fuerza del espíritu en la vida.

En este sentido, cada amanecer todos se reunían descalzos alrededor del lago y se mantenían en quietud y silencio observando el creativo vacío en su interior, tal como queda todo calzado cuando aún no es ocupado por ningún pie, ni se le ha confiado la misión de avanzar hacia un objetivo. Esos momentos formaban parte del plan verde, y era misión de Sirena Serena y las Maribrujillas acompañar los comienzos y los finales de esas meditaciones con sonidos y cantos que ayudasen a todos a descender al fondo de sus sentimientos hasta sentarse en la propia paz que es el amable y espacioso sentimiento del fondo.

Diminuta Máxima también quiso poner su granito de arena en este punto y lo hizo compartiendo su tarjetón, ese que, como sabemos, lleva inscrito un deseo que quiere convertirse en deseo realizado. Tal anhelo fue aceptado y honrado como deseo del clan en su totalidad, pues como ya antes Diminuta Máxima había pensado, apoyando ese sueño se respaldaban todos los demás. De manera que en la meditación del amanecer, tras un primer tiempo de quietud y silencio, su deseo grupal con entusiasmo y fervor repetían. Y en ese territorio todo sonreía al escuchar al clan afirmar: Por pequeño que sea, todo sueña; y siguiendo el sueño que canta en su corazón, todo encuentra su sitio, su valor y su función en otro sueño aún mayor, donde vibrando en sintonía, todo despierta latiendo con un solo corazón. Y entonces parecía que desde las piedras del camino hasta las nieves en las cimas promovían un eco confiado que repetía: Esto es lo que quiere contemplar mi corazón.

Luego honraban, otra vez, el silencio, el vacío y la quietud que es la nada que está en el fondo de toda creación; y como final de este ritual, todos leían y recordaban para sus adentros sus anhelos particulares, esas piezas del puzzle que cada cual debía colocar en su lugar para que el puzzle completo se pudiera realizar.

En relación al apoyo de los deseos individuales, tomaban mucha importancia las labores desarrolladas por Teo y Estrella, dentro de las tonalidades índigo y turquesa del plan multicolor. Teo se iba reuniendo con cada miembro del clan y le ayudaba, no sólo a recordar su particular sueño, sino a imaginárselo hecho realidad y viviendo ya tal felicidad. En esos momentos era tal el aliento que Teo ponía en sus palabras de acompañamiento, que muy pronto quien le escuchaba vibraba en sintonía.

Y entonces era cuando Estrella les ayudaba a diseñar las mejores galas acordes con las bendiciones que ese sueño llevaba en su naturaleza manifestar. Trajes de luz para el alma que ya desde ese instante todos gustaban vestir para así atraer hacia sí todo aquello que dichosamente le fuera afín. Y cada quién se calzaba después su propia babucha, alpargata o chanclo, recordando mientras lo hacía que sus pasos en ese día habían de ir en la dirección de sus sueños para así contribuir al sueño de todos. Y recordaban también que para que sus zapatos pudieran mantenerse firmes en la tierra de sus sueños, habrían de poner en ellos toda su energía; es decir, toda su sabiduría, todo su amor, e inspiradas y disciplinadas porciones de acción.

Hecho esto, se intercambiaban abrazos repitiéndose con alegría el estribillo que, ya no sólo las caracolas cantantes, sino hasta los caracoles que en lenta procesión empezaban a aparecer por las orillas del lago, repetían: “¡Que en mi sueño feliz, tu sueño feliz alcance culminación! Y créeme que aún antes de que Dragona Candela una llamarada matutina a su hoguera añadiera, el corazón de todo el clan ardía en llamas de todos los colores.

De esa misma tonalidad fue el cartel que, para informar a quien allí llegara, colocaron a la entrada del lugar. Ese rótulo decía así: Estás entrando en Sintonía. ¡Qué en el sueño feliz de este lugar, tu sueño feliz se alcance! Esto es lo que desea contemplar nuestro corazón. Te damos la bienvenida.

Y siguiendo con la explicación del plan multicolor, en el que todos encontraban su sitio, su valor y su función, también quiero contarte que dentro del programa azafranado, Ogro Logro se encargó de distribuir entre los pasadizos y las cuevas de debajo del lago, y cerca de las raíces del roble, un puñado de caracolas cantantes grabadas especialmente por Sirena Serena para recordar la dulzura y la delicadeza que, aunque congeladas, se mantenían latentes en esos fondos. Esas canciones invitaban a la asustada laguna a volver a fluir con respeto y equilibrio, dejándose llevar con naturalidad por el jubiloso sentimiento de estar viva.

Por su parte, las Maribrujillas, en estas tareas naranjas, acompañaban los cantos de las caracolas con unos sonidos que arrancaban de unas misteriosas palanganas llenas de agua, frotando con las palmas de las manos sus dos asas. Y en ese concierto, no sólo parecía que esos cuencos cantaran, sino que lograban que el agua en su interior vibrara y así al lago invitaban a bailar, pues el liquido en las palanganas bullía como si el espíritu de la vida danzara en su interior.

Una danza como la que realizaba Dríada Emma alrededor del roble, baile con el que quería invitar a brotar a los tréboles, a las setas, a los hongos y hasta a los champiñones, pues tenía confianza en que pronto llegarían amigos del duende Teo: elfos, gnomos y genios que necesitarían asiento y alimento para escuchar, dentro del programa turquesa, sus alentadores cuentos.

A su vez, Estrella, para estas tareas azules y anaranjadas, les confeccionó cálidas capas de confianza y estabilidad además de algunos sombreros con lazos carmesí de júbilo y prosperidad, siendo que todos ellos, al ponerse tales atuendos, lo hacían con la intención de despertar en su interior sentimientos con esa misma vibración.

Y ahora me toca explicarte algo del plan amarillo, en el que Perico Periscopio tenía una especial función, que consistía en animar al roble a seguir creciendo, y trataba también de ayudar a todo el clan y a quien llegaba al lugar a mantener elevados pensamientos y una visión de conjunto en la que encontrara sentido cada particular actividad. Perico, apoyándose en el tronco del roble y dejándose llevar, todo hay que decirlo, por su ferviente deseo de estar cerca de la dríada reina y admirarla mientras bailaba, estiraba su cuello; y por él subían de uno en uno todos los demás para contemplar desde ahí arriba el territorio al completo y, como un todo, las acciones que se estaban desarrollando según el plan.

En esa ascensión eran acompañados por los serenos cantos de la sirena, que había colgado también en las ramas sus caracolas cantantes. Además, una vez en la altura de la copa del roble, las Maribrujillas les hacían cosquillas en sus seseras con la intención (que ya conoces y en ellas es habitual) de que les picase su curiosidad y así estuvieran dispuestos a observar más allá del horizonte habitual.

Desde esa perspectiva fácilmente comprendían cómo sus esfuerzos se entretejían y, al descender, decían sentir una gran tranquilidad, pues creían que además de su plan un orden mayor debía de funcionar, ya que estaba coincidiendo todo tan bien que ni la dríada reina lo hubiera podido de antemano planear así.

Mientras tanto, Emma, en la cima del roble y trabajando en el plan púrpura, bailaba en círculos, habiéndose puesto el vestido de los mil pétalos violetas que para ella Estrella había diseñado con suaves telas y tules de honestidad, ecuanimidad y presencia. Cuando bailaba así, se la veía muy feliz; y su ropaje parecía recoger las más amables y poderosas energías circundantes que luego radiaba en forma de espirales de colores que fructificaban todo aquello que alcanzaran en su vuelo.

Y esa experiencia de dejarse mojar por esa lluvia radiante, el clan coincidió en describir como el momento de abrir el tesoro que está en el interior de todo lo que es para, con entendimiento, disfrutarlo, compartirlo y multiplicarlo. Eran instantes en los que su alma sentían plena y su ánimo bien dispuesto para honrar la vida y todos sus misterios.

En momentos así, y por obra y gracia de Ogro Logro, brillantes esferas de todos los colores salían de las caracolas colgadas en las ramas del roble, y se deslizaban juguetonas por las cintas que adornaban su tronco hasta posarse mostrando ser preciosas gemas en las manos, en las cabelleras, en los bolsillos y en los zapatos de todos los presentes, que eran los que de corazón estaban queriendo colaborar, reconociendo lo que su alma podía aportar, y con conciencia de unidad vibrar, para que la vida toda pudiera fructificar y en su abundancia a todos beneficiar.

De esta guisa es como se iba desarrollando el plan multicolor, con tareas variadas rojas, naranjas, amarillas, verdes, turquesas, añiles y violetas; es decir, de todo el espectro del arco iris, teniendo en cuenta que unas labores y otras quedaban relacionadas dando infinitos matices de colores, energías y sutiles geometrías. Y conforme el plan se iba desplegando, más potente se hacía la llamada a sintonía y más respuesta tenía, siendo que pronto lo que parecía un desértico páramo ya iba apuntando maneras de fértil edén, y lo que en principio era un clan tomó forma de una gran comunidad, por lo que se sintieron preparados para organizar la singular fiesta que, recuperando el espíritu de la antigua tradición, honrase la luz naciente.

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Antonio Machado

Viajando con tus sueños hacia el horizonte de su realización, estás ampliando tu conciencia de ser y, en tu paisaje existencial, nueva fuerza vital va encontrando cauces de acción para su expansión. Ver lo que tu corazón quiere contemplar tiene relación con permitirte ser y con ampliar la conciencia de esa vida creciendo a tu través.

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